Sobre el Blog

Bienvenido a Cultus Sapientiae.

Este modesto Blog tiene como objetivo poder compartir obras, fragmentos, opiniones y manifestaciones culturales varias.
En la barra lateral están los enlaces que os llevarán a las Bibliotecas I, II y III. Al lado de las entradas se puede encontrar el índice general de autores.
Nuestro objetivo no es, de ninguna manera, la piratería. Sino que es alcanzar al máximo de personas posible para que de forma gratuita tengan acceso a nuestro acervo literario. Convertir en color aquellos que jamás experimentaron algo que fuese ajeno al gris.
Siéntase a gusto.

Búsqueda interna

Walter Edgardo Eckart - Una "tregua" ante las dificultades



Sencillas sugerencias para estar a gusto con uno mismo








Una vez quise estar bien
Y me senté en una silla a esperar....

El tiempo pasó y nada cambió

Alguien me habló al oído,
y entonces deje de esperar,
me puse de pié
y comencé a caminar.....



WALTER E. ECKART – 2006



I



En el mundo alocado en el que vivimos, donde muchas veces sobran las cosas que uno “debe realizar” y falta el tiempo para “acomodarse interiormente”, para “arreglar y asumir” los muchos o pocos problemas que podamos tener, una “tregua” muchas veces viene bien. En otros casos es necesaria.


Ahora .... ¿Qué es una tregua....?

Bueno, podríamos decir que es fundamentalmente “un tiempo” que uno mismo lo define, para tener la oportunidad de intentar tomar distancia de los problemas que “afligen” nuestro interior, para “mirar” sin miedo nuestras dificultades y reflexionar serenamente sobre alguna forma de solución posible.

Esto es más importante todavía cuando las dificultades que tenemos son de carácter psico-afectivo, es decir, cuando nuestras angustias provienen del desorden de algunos de nuestros “sentimientos” y experimentamos la angustia, la soledad.... o sentimos que a nadie le importamos, o que somos inútiles para todo, o cuando hemos fracasado o terminado con una relación sentimental, o cuando nos sentimos frustrados, o impotentes, o simplemente “embroncados” con todos.... con los demás, con la vida, con uno mismo, con Dios....etc.

Por eso, ante un panorama como éste, conviene muchas veces “parar la pelota”.... conviene saber decirnos a nosotros mismos: “Tengo que darme un tiempo para enfrentar esta situación de una vez por todas, antes de que acabe conmigo”

Esta sería una muy buena reacción, propia de quien se ejercita en la madurez humana, no “esquivándole al bulto” sino “enfrentándose a él....

Ahora.... ¿Cómo hacer esto...?

Bueno.... la experiencia humana y la reflexión de gente sabia demuestran que hay algunas reglas prácticas para seguir. Por ejemplo:


REFLOTAR LA ESPERANZA

Se trata de buscar tener una mirada menos trágica de las cosas que nos afectan, tratando de entender al mismo tiempo que “existe la posibilidad concreta” de superarlas. Si anulamos la esperanza, corremos el riesgo de creer que ninguna solución nos va ayudar. Es como aquello del dicho “El que cree que se va a morir.... se muere nomás...”

BUSCAR (Y ENCONTRAR) UNA AYUDA ADECUADA

Frente a los problemas, normalmente, nadie “sale solo....”. A veces una persona con quien hablar, un profesional a quien acudir, un ser querido que nos inspire confianza, un cambio en nuestros horarios y tareas....etc.... a veces todo esto con frecuencia nos “da una mano.....” que fomentan nuestra esperanza y facilitan la comprensión de lo que nos pasa.

ELIMINAR LA ANSIEDAD

La  ansiedad es como ese impulso que nos hace querer que todo lo malo que nos pasa sea resuelto de forma inmediata. En realidad, resolver nuestros propios problemas normalmente nos llevará  un “tiempo perseverante” un tanto prolongado. Es como que necesitamos comprender que debemos ir paso a paso, gradualmente, perseverantemente pero –al mismo tiempo- sin enloquecernos, sin “sobre exigirnos”..... La ansiedad, si la dejamos crecer, puede convertirse en uno de los peores enemigos para nuestro bienestar.

SINCERARSE

Se trata de aprender a no mentirse a “uno mismo”.  En general, cuando padecemos problemas interiores, cuando las cosas que nos pasan abruman nuestras vidas y parece que ya no “podemos más”,  se suele presentar la tentación de “negar” (muchas veces inconscientemente) tales dificultades o, frecuentemente, “echarle la culpa”  de los que nos pasa a otros, a la vida , a Dios. 

En realidad, el camino sano es detectar con “paz, verdad y serenidad” la “raíz” y “la historia” (que es de mucha importancia), de nuestras aflicciones,  y al mismo tiempo, “analizarlas” también con “paz, verdad y serenidad”, sin tratar de “buscar responsables” sino aceptando serenamente que es cierto que realmente padecemos tal o cual conflicto, y que debemos poner nuestro mejor empeño en “comenzar” a resolverlo, sabiendo de antemano que siempre necesitaremos de la ayuda de alguien o algunos para lograr nuestro cometido.

ORDENAR NUESTRA JORNADA Y NUESTROS ESPACIOS

Dice una frase “conserva el orden y el orden te conservará”.  Cuando estamos muy afligidos o angustiados, tenemos la tendencia de “echarnos al abandono”. Esto es muy perjudicial. En realidad conviene darle un orden a nuestra jornada (proponernos un horario para levantarnos, para comer, para asearnos, para descansar, para  distraernos, programar una visita a un amigo o familiar, etc.). Asimismo conviene mantener el orden y limpieza en los lugares que habitamos. La “prolijidad” ambiental contribuye a nuestra serenidad y bienestar general.

ELIMINAR LA FANTASÍA

Muchas veces sucede que uno comienza un proceso para adquirir el bienestar interior y  al poco tiempo, normalmente por coincidencias, siente que todo se ha solucionado (aparentemente): por ejemplo: de pronto, las personas que no lo tenían en cuenta comienzan a hacerlo; la angustia que tenia increíblemente desaparece rápidamente, etc. 

En casos así, donde “parece” que todo se ha solucionado de un día para el otro, solemos tener la tentación de dejar el proceso que hemos iniciado, porque –para nosotros- “ya todo está bien”. En realidad es todo una fantasía. Resolver los problemas interiores lleva tiempo y hay que ser conscientes de esto, y perseverar en lo que se ha comenzado hasta concluirlo. Se trata siempre de curar “en serio nuestro interior” y no de “hacer como que ya todo está bien...”















II



Estas orientaciones prácticas normalmente son muy efectivas. Sin embargo, no son suficientes.

En efecto, hay otros factores que se deben tener en cuenta a la hora de recomponer nuestro complejo mundo interior.
Estos “otros factores” tienen cierta relación con nuestra  “dimensión espiritual” y no solo con nuestra psico afectividad.

En efecto y aunque algunos no estén de acuerdo con la existencia de la mencionada “dimensión espiritual del ser humano”, para los que sí creemos en ella ésta juega un papel determinante en nuestro equilibrio psicológico y afectivo.

Por eso es bastante común que si uno “revisa”  su propia historia personal, encuentre que en el pasado pudo haber cometido algunos actos que fueron más allá de lo psicológico y alcanzaron la esfera espiritual, produciendo consecuencias negativas que afectaron en su momento nuestro interior y lo siguen afectando en la actualidad.

Para poner un ejemplo: una mujer que en su momento eligió deliberadamente “abortar” (acto éste que contradice el principio moral de orden espiritual plasmado en la frase “No matarás al indefenso”), probablemente sufra durante muchos años el trauma psicológico consecuente, y esto aún cuando hubiese “reparado” la situación a nivel espiritual o religioso.

Es decir, muchas veces podemos cometer actos que atentan a nuestra moral, a nuestra religión,  que nos desestabilizan emocionalmente no solo en el momento de cometerlos sino que “enferman”  nuestra “psiquis” casi en forma permanente, causándonos diversos malestares, como la angustia, la tristeza, la depresión, etc.

Desde esta perspectiva es conveniente seguir también algunas orientaciones cuando hemos decidido sanear nuestro “complejo mundo interior”. Por ejemplo:



APRENDER A PERDONARNOS Y A PERDONAR

Esto no significa  restarle importancia a algo que hicimos sino, por el contrario, evaluar nuestros actos otorgándoles toda la gravedad que se merecen, sin “justificarlos”. Pero al mismo tiempo, significa adoptar una mirada “misericordiosa” sobre nosotros mismos, “benévola”, que no justifica pero si “busca entender”, evitando la trampa de “autojuzgarnos”. Y en el mismo sentido, respecto de los demás, siempre es aconsejable esforzarnos por “entender” (sin justificar) los malos actos que otros pudieron haber cometido contra nosotros o nuestros seres queridos, esforzándonos en mirarlos también a estos con una mirada “benévola”, sin caer en la trampa de “esperar morbosamente” que nos “pidan disculpas”.

En síntesis: se trata aprender a “perdonarnos siempre” y “rectamente perdonar a los demás”, buscando siempre “no justificar lo injustificable....”

ELIMINAR EL TEMOR

Cuando se trata de sanear nuestro mundo interior, nuestra psiquis, y a medida que vamos comprendiendo el camino que tenemos que recorrer para lograrlo,  es común que aparezca el “temor”, que tiende a desalentarnos, a paralizarnos, como “susurrándonos” al oído “esto es demasiado para vos...no vas a poder”. Y no es raro que muchas veces se nos crucen por la cabeza cientos de recuerdos o ideas negativas que nos comienzan a atemorizar.  Por eso es conveniente recordar siempre que “la peor batalla que se pierde es la que no se dá...”.

Es decir, podemos atemorizarnos, pero igualmente conviene y necesitamos  intentarlo, aunque para ello debamos pedir ayuda sin avergonzarnos, o recurrir a un profesional competente, y hasta rezar (si somos religiosos). Se trata pues de tomar de todos los medios a nuestro alance para triunfar en nuestra lucha.

DEJARNOS AMAR

Muchas veces podemos caer en la tentación de “endurecernos”, de ponernos una “coraza” de manera que nadie se nos entrometa, que nadie nos “invada”. Por hacer esto en ocasiones perdemos de vista a mucha gente, desde las más cercanas hasta las más lejanas, que habiendo percibido “algo” de lo que nos pasa, busca alentarnos, querernos rectamente, darnos una mano.... Nos corresponde, pues, detenernos algunos momentos, hacer algunas pausas, y tratar de “descubrir” a esta “gente buena y gaucha”, para que descubriéndola nos animemos a aceptar el cariño y la ayuda que nos quieren brindar, aunque siempre debemos tener el cuidado de no confiar en personas “interesadas” que nos puedan provocar un daño mayor.

ERRADICAR LA “DUDA ENFERMIZA Y ENFERMANTE”

Dice un viejo dicho “Piensa bien antes de actuar.... pero no al extremo de angustiarte”. Es propio de una persona psicológicamente madura “pensar bien” las decisiones que está por tomar. Es por eso que, normalmente, frente a algo que queremos hacer, primero lo reflexionamos, tratamos de descubrir los “pro” y los “contra”, evaluamos nuestra capacidad práctica de realizarlo, etc.  Eso es bueno.  Pero hay situaciones “especiales”, como algunos  “proyectos” que queremos realizar, que finalmente no los llevamos adelante porque hemos sido influenciados por una especie de “un conjunto de dudas terribles y destructivas” que nos paralizan, nos hacen desconfiar de todo, especialmente de nosotros mismos, destruyendo  nuestra auto estima y haciéndonos creer que somos algo así como “infradotados”. 
Por ejemplo: supongamos que una persona quiera iniciar un proceso de reconciliación con su familia, o con algún amigo. No sería extraño que la “duda nefasta”  le “dispare” ideas como “¿Vos vas a tratar de arreglar las cosas....?¿No te parece que no te da el “cuero”....?¿Ya te olvidaste de que vos fuiste el que provocó todo....?¿No te parece que serías hipócrita si lo hacés...? ¿Vos crees que a ellos les importa algo de vos....?”. Y así, al permitirse pensar de esta forma la persona se confunde, pierde objetividad, y , lastimosamente, abandona con tristeza su proyecto de reconciliación. 

Frente a esto conviene que tomemos conciencia de que, en general, siempre podremos hacer las cosas que nos gustarían, algunas veces con más esfuerzo y tiempo, otras con menos,  pero siempre con una actitud positiva, esperanzada y serena.

SER AGRADECIDOS

El que no sabe agradecer tampoco sabe sonreír...”. Normalmente, si miramos nuestra propia historia personal, incluso desde cuando éramos chicos, podremos apreciar una gran cantidad de “cosas buenas” que nos han pasado. Seguramente también descubriremos a mucha gente que sin esperar nada a cambio nos han hecho mucho bien: desde personas que apenas están en nuestra memoria, hasta aquellas con las cuales tenemos un trato asiduo, como amigos, parientes, etc. Poder “descubrir” esto es de vital importancia para que “brote” en nosotros un sentimiento de agradecimiento a los demás, a la vida, e incluso a Dios, si tenemos la gracia de creer en Él. En este sentido, “ser agradecidos” es una forma de “ser justos” y es una buena razón para dejar de lamentarnos de todos los males que nos han ocurrido.
Es como que la persona agradecida sabe poner en la “balanza” no sólo lo malo que le ha tocado vivir sino también lo bueno, y siente el impulso de intentar hacer cosas buenas por los demás, porque “reconoce” que en la vida ha recibido mucho.

EJERCITARSE EN LA GENEROSIDAD

Dice una sencilla frase: “La generosidad es una de las mejores formas de recibir...”. Y es cierto. Cuando nos atrevemos a romper nuestro “egoísmo”, cuando nos olvidamos al menos “por un rato” de nosotros mismos,  cuando sin esperar ninguna forma de retribución nos animamos a darle una “mano” a alguien, sin que nos la pidan sino por propia iniciativa nuestra, pareciera que “una brisa suave y placentera” recorre nuestro interior, produciéndonos alivio y bienestar. Es cuestión de intentarlo, desde nuestras capacidades y posibilidades. En ocasiones alguien necesitará una “mano” en lo económico. Pero muchas otras veces tendremos que dar otras cosas, como nuestro “tiempo”, como nuestra “escucha”, o algún consejo, etc.


























III


Estas “sencillas sugerencias para estar a gusto con uno mismo” no son las “únicas” ni constituyen una especie de “listado de normas estrictas” que deben ser cumplidas a cualquier precio.

Como dijimos al principio, son simplemente “pautas”, “orientaciones” que nos conviene tenerlas en cuenta si queremos comenzar a resolver los múltiples conflictos que pueden estar socavando nuestro complejo mundo interior.

Se trata pues de entender básicamente algunas cosas fundamentales, como por ejemplo, que estamos llamados,  y hasta “destinados” podríamos decir, a ser hombres y mujeres de paz, (como dice el texto “Busca la paz y corre tras ella...”), sabiendo que esa “paz” que queremos conseguir la vamos a encontrar –paradójicamente- en un mundo complejo, problemático, desmoralizante, muchas veces “destructor” de ilusiones e ideales, donde incluso podemos encontrar personas que –pareciera- se “dedican” a dañar a los demás. 

No podemos exigir ni fantasear con un mundo “perfecto” para estar bien.
Solo tenemos un mundo: éste, en el nos toca vivir aún cuando muchas veces nos pueda lastimar.

Y sólo tenemos “una vida”, y más nos vale que busquemos incansablemente aquellas cosas que nos ayuden a estar bien, que nos hagan mejores personas aún en medio de nuestros dolores.

Esas cosas que “gradualmente” nos vayan ayudando a tener siempre una actitud esperanzada y agradecida, por la cual nos animemos siempre al “gesto cordial” para con los otros, a la “sonrisa franca” y a la “mano siempre extendida” para el que la necesita.

Se trata también de entender que si no somos nosotros quienes tomamos la iniciativa, de nada sirve (y es una fantasía) esperar que los demás cambien,  que los demás se vuelvan “buenos”, cordiales, respetuosos, generosos, solidarios, etc. etc.

“La caridad empieza por casa...” dice el dicho. Bueno... “la conquista de nuestro bienestar también....”
Nosotros somos los protagonistas de lo que hacemos con nuestras vidas y nadie nos puede sustituir en esta tarea.


********


....y así, al caminar,
me di cuenta que el camino era largo,
lleno de baches y obstáculos.
Pero, para mi sorpresa,
vi a muchos otros
marchando por la misma senda que yo.
Y cuando me caí,
alguien me dio una mano,
y entonces lo entendí,
y entonces también yo
ofrecí mi mano débil
y hubo alguien que la tomó
y así reanudó su marcha....

Walter Eckart






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.