Nota del Autor
El presente texto trata de rescatar valores humanos
positivos a partir de la ironía, el sarcasmo y el absurdo.
I
Asombrado
de la información con la que cuento, me he decidido a satisfacer el
requerimiento de muchas personas que (aparentemente por motivos personales)
aspiran a superarse y desean ser “un poco más imbéciles de lo que ya son”.
Les confieso que al principio me costó entenderlo. Pero
luego, con el tiempo y tras compenetrarme de sus vidas, pude comprobar que el
mencionado deseo que tenían era genuino y necesario de ser realizado.
Por
esto, he decidido comenzar a escribir algunas ideas que pueden ayudar a cierta
gente a ser “un poco”, no digo “mucho”, sino solo “un poco más imbéciles de lo
que ya son”.
II – Requisitos básicos
Estimado Aspirante: recuerde que para progresar en algo, en cualquier cosa,
nunca se deben descuidar los principios básicos que han regido nuestras
conductas y que nos han llevado a ser lo que somos.
Por
esto, le recuerdo algunos de estos elementos básicos. Estoy casi seguro de que
lo tiene bastante presente pero, por las dudas, se detallan a continuación los
más esenciales, aunque –le recuerdo- no son los únicos.
Dibuje una pirámide y colóquese
en la cima. Desde allí evalúe a todos los demás.
Esta
es una regla importantísima.
En
efecto, todo aquel que aspira a ser un “perfecto imbécil” no se puede dar el lujo ni siquiera de
“sospechar” que alguien pueda ser mejor que él.
Por
ello, es necesario mirar a los demás “como desde arriba”, “desde lo alto” y
evaluarlos, para tratar de encontrar sus defectos o limitaciones.
Y
si a pesar de esto, resultara que aún así encuentra a alguien mejor que Ud.,
.... no hay problema.... dibuje una pirámide más alta todavía y súbase a la
cima.
Verá que las figuras de los demás se empequeñecen y sigue
siendo Ud. el más grande de todos.
Nunca acepte una crítica
constructiva y jamás tolere el consejo de una persona sabia
Esto
es elemental. Recuerde que su objetivo es ser al menos “un poco más imbécil”...
no un sabio.
En
este sentido, tenga en cuenta de que si Ud. se deja llevar por esa tontería de
la “madurez humana”, y comienza a tener en cuenta las críticas sanas de gente
que lo quiere bien, o comienza a aceptar los consejos de gente prudente que le
da algunas ideas nobles para que su vida
mejore.... bueno, en ese caso, como ya se dijo,..... podrá con suerte, algún
día, llegar a ser “una buena y sabia persona”..... pero en ese caso,
¡OLVÍDESE de seguir siendo un imbécil !.
Deje de lado algunas ideas
arcaicas, como las de Honestidad, Verdad, Fidelidad, etc
En
efecto. El mundo en el que vivimos ya las ha dejado hace tiempo. ¡¡Sintonice
Ud. con el mundo!!
La
importancia de olvidarse de estos
valores e ignorarlos a rajatabla, consiste en que le da una mayor libertad para
el cultivo de su ego personal.
Y
bien sabe Ud. que toda persona que se precie de ser un perfecto imbécil debe
cultivar día a día su propio ego, hasta llegar al máximo de lo posible.
De
otro modo, corre Ud. el peligro de que otro se esmere más y llegue a ser más
imbécil de lo que parece, pudiendo en tal caso hasta superarlo a Ud. mismo. No
se lo permita.
Piense sólo en Ud. y busque que
los demás hagan lo mismo. Es decir, pensar “solo en Ud.”
Bueno...
bueno.....
Esto
sí que tiene una importancia considerable.
En
efecto, como ya se dio a entender al principio, una de las características
“irrenunciable” del perfecto imbécil es convertirse en el ombligo del mundo.
Debe Ud. animarse y, con coraje y valentía, dedíquese con esmero a llamar la
atención permanentemente.
Por
una parte, ignore a todo el mundo sin importar raza, credo o cultura. Tenga su
mirada siempre “como perdida en el horizonte” y trate de que ello parezca
“importante”.... y hasta inteligente.....
Por
otra, atormente a cuantos pueda hablando sólo de Ud., de sus proyectos, de sus
habilidades, de sus triunfos, etc. Trate
de hartarlos, de saturarlos, de duplicarles el tamaño de la oreja por
obligarlos a escuchar tanto sobre Ud ..... sin permitirles –en ningún caso-
ninguna forma de interrupción.
Con
esto verá no sólo como se vuelve un poco más imbécil, sino también, cómo la gente
ya se comienza a dar cuenta de ello.
No se permita hacerle ningún tipo
de favor a nadie. Trate, más bien, de que los demás se lo hagan a Ud.
Esta
regla guarda relación con la anterior, aunque desde otra perspectiva.
En
efecto, quien se precia verdaderamente de ser un perfecto imbécil, busca
siempre sacar la mejor tajada.
Al
mismo tiempo se ejercita en esa forma de picardía de muy alto nivel (muy propia
de los imbéciles de primera línea), según la cual debe aprovecharse de los
otros, desplumarlos si es posible, arruinarlos,...pero jamás dar nada a cambio.
Si
en algún momento temiera caer en la tentación de ayudar a alguien, dígase para
sus adentros “no existe”...”no existe”... ”no existe”...
Verá
que después de repetir unas tres mil doscientas veces ya se habrá convencido de
tan preciosa afirmación.
Busque siempre destruir a su
familia y ....”Quédese solo....”
Este
es otro punto importante.
Seguramente
Ud. ya sabe que, para el auténticamente imbécil, no hay nada peor y patético
que compartir con sus familiares. Verdaderamente da asco. ¿Cómo es posible
tolerar a una familia unida, que se lleva bien, en la cual todos se ayudan y
comparten periódicamente momentos muy gratificantes....?
Ud.
no está para esas cosas. ¡¡Ud. aspira a ser un perfecto imbécil...!! .....
¡¡Actúe como tal...!!
En
efecto, promueva siempre la discordia, meta “chismes” por donde pueda, nunca
esté de acuerdo con nada, nunca tolere nada (especialmente los gritos de los
niños cuando juegan o cuando lloran).
Critique
siempre la forma de vestir de sus familiares, la forma de hablar, de peinarse,
de caminar, etc. etc.
Cuando
se hace un poco de silencio en la mesa, diga en voz alta (de manera que todos
lo escuchen) “¡¡Esta carne es una porquería y este vino es de lo
peor...!!....¿Quién fue el tarado que se encargó de hacer las compras....?”.
Esto, por supuesto, en el caso de que tenga Ud. la desgracia de ser invitado a
comer un buen asado “con sus familiares”.
Ahora:
si Ud. nota que –a pesar de hacer estas cosas- sus familiares le siguen
teniendo paciencia y no lo echan.... bueno.... en ese caso, mi querido aspirante, deberá proceder con
mas sagacidad y astucia.
Por ejemplo: por cualquier pavada....¡¡Hágase el
ofendido!!.... dé un golpe a la mesa, póngase de pie y grite “¡¡Yo no voy a
permitir que me traten de esta manera!!”. Luego retírese dando un portazo.....
y si rompe la puerta mejor....
Si
Ud. procede de esta forma habitualmente, verá como ya no lo van a invitar más a
ningún evento..... y así.... por fin irá logrando Ud. quedarse sólo....es
decir, Ud. y su inseparable ego.... lo cual, obviamente, suma puntos a su favor, en su dura lucha por ser
un imbécil perfecto.
En el velatorio de un “ser querido”, denigre al
difunto lo más que pueda y ofenda a los deudos
Lamentablemente,
hasta el mejor de los imbéciles no siempre puede eludir el cargoso compromiso
de tener que concurrir al velatorio de un “supuesto ser querido” (como puede
ser, el de la madre, o la esposa, o un hermano o hermana, o un hijo, etc.... es
decir, gente sin importancia....)
Como
es sabido, para el buen imbécil éstas personas no significan nada.... pero los
demás.... los benditos parientes (como siempre).... “creen ingenuamente” que el
imbécil perfecto ama o valora algunos de estos difuntos.
Por
esto, cuando llegue al velatorio, ponga cara de indiferencia y pregunte como al
pasar: ¿Quién es el que se murió....?
Seguramente
siempre va a haber alguien que le diga, por ejemplo: “Pero fulano...¡¡Es tu
tío...!!”
Mantenga
su aire de indiferencia, frunza la cara despectivamente y haga un comentario
como: “Y bueno.... la gente nace.... se muere.....¿cuál es el problema?.....”
Luego,
sin decir más palabras, salga a la vereda, mire al cielo, aspire profundamente
mientras mueve sus omoplatos y brazos, tratando de distensionarce.
Luego
retorne a la sala de velatorio y –siempre con aire de indiferencia- mire a toda
la concurrencia.
En
cuanto al resto de los deudos, diríjase a ellos y, sin tocarlos ni consolarlos,
dígales con naturalidad: “Pero
che...tanta alharaca por la muerte de fulano o fulana, ..... si todos sabemos
la porquería que era..... Traten de madurar, che.....”
Así,
comprobará como no solo ya nadie le informará de ningún velorio, sino que hasta lo echarán a
patadas en el caso de que vaya por
iniciativa propia.
Y
así, Ud. se habrá librado de tener que concurrir en el futuro a velorios de
gente sin importancia y nadie tendrá dudas de que es un perfecto imbécil.
Como
verá, muchas veces, con muy poco esfuerzo se puede lograr mucho.
Haga de la “envidia” su mejor
aliada.
Aunque
no lo parezca, la “envidia” es una de las virtudes más preciadas para todos
aquellos que aspiran a ser perfectamente imbéciles.
Realmente
es patético aceptar, de buenas a primeras, que a los demás les vaya bien, sobre
todo si les va bien porque se comportan rectamente.
Nunca
vaya a caer en esta trampa. Al contrario, ejercítese siempre en la envidia,
entrénese a fondo hasta que le caiga una “baba verde” de la boca.
Y
entonces, cuando ya esté a punto su
nivel máximo de envidia, hable peste de los que progresan, ensucie la fama de
los que obran bien, vuélvase un chismoso de primera línea y proclame a los
cuatro vientos todos los defectos de las personas prominentes.
La
baba verde “sobrante” no la tire. Guárdela en un recipiente adecuado, con su
respectiva etiqueta y colóquela en su altar personal de trofeos.
Ahora
bien: si por una rara excepción llegara Ud. a conocer a una persona que es más
imbécil que Ud., lamentablemente la envidia ya no le va a servir. En este caso
la sugerencia es sencilla: ¡¡Péguese un tiro!!
Deseche toda esa pavada de “creer
en Dios” , de “hacer el bien” y de “tener un corazón noble”.
En
efecto, debe vigilar permanentemente esta cuestión, pues el riesgo es muy
grande: ¡¡se puede llegar a convertir Ud. en alguien decente...!!
Por
esto, jamás imite buenos ejemplos, ni estudie nada de religión, ni lea
biografías de personas heroicas. Si tuviera literatura de ésta naturaleza
¡¡quémela!! Y tire las cenizas en la casa de la persona más buena y creyente
que conozca..... para que aprenda.....
Si
esto no le resultara suficiente, haga el extraordinario esfuerzo de repetir
“mas” de tres mil doscientas veces frases célebres como: “Dios es el opio de
los pueblos”...”Dios ha muerto”... “Dios es una fantasía”...”Hacer el bien no
sirve de nada”...etc, etc.
Si
esto tampoco le resultara suficiente, compre cuadros de personas que han
sobresalido por ser déspotas, ateos, ladrones, mentirosos sociales, etc.....y
cuélguelos en cada pared de su casa, especialmente en el baño, frente al
inodoro, o en su dormitorio, en el techo.
Verá
como, con el tiempo, los comenzará a imitar y así fortalecerá su inexorable
camino triunfal a la
Imbecilidad Suprema.
III – Consejos complementarios
En
esta parte, estimado aspirante,
de lo que se trata es de proponerle algunos consejos útiles referidos a
situaciones especiales, a fin de ayudarlo aún mas en su dura tarea de
convertirse en un perfecto imbécil.
Si Ud. es “Jefe” y tiene empleados, déjese regir
por la “Ley del menor esfuerzo”
Ejercitarse
en esta ley consiste, en primer lugar, en que Ud., como buen imbécil, no haga
absolutamente nada.... pero nada de nada..., y si lo hace, que sean tareas que
desconoce por completo y que, obviamente, las haga mal.
En
segundo lugar, que haga trabajar a los demás, que los explote, que no les de
respiro, que los acobarde, que los vuelva inseguros, que en lo posible no les
pague nada (si les puede pedir plata prestado a ellos,...mejor) y que los
reprenda permanentemente bajo “amenaza de despido”.
Si
se esmera en el cumplimiento de esta ley su comercio o lo que fuera quebrará en
poco tiempo y seguramente Ud. será coronado como el “imbécil del año”.
Si se entera que en un pueblo o
ciudad hay alguna organización o club sin fines de lucro y dedicado a obras benéficas,
¡Entrométase y complique!
En
efecto, es habitual que en cada lugar
existan instituciones o clubes que no persiguen ninguna ganancia y
tratan de brindar alguna forma de servicio a la comunidad, basados normalmente
en valores como la honestidad, la solidaridad, la responsabilidad, el servicio,
etc.
En
este caso, si Ud. ya siente que es un imbécil, pero al mismo tiempo.... siente
como que podría serlo un poco más..... Bueno.... no lo dude..... y agudice su
inteligencia para llegar a participar de las reuniones habituales de la
institución.
Una
vez “adentro”, en cada reunión ponga siempre cara como de no entender y espere hasta el final
(cuando ya es el momento de las conclusiones) para solicitar que le expliquen
todo de vuelta.
Por
otra parte, durante la reunión haga ruidos molestos, tosa, estornude, pregunte
tonterías, etc.
Verá
como pone súper nerviosos al resto de los miembros y cómo se consolidará su ya
conocida fama de que es un imbécil autentico.
Si Ud. es el jefe de Recursos
Humanos de una empresa importante, denigre a todo empleado que pueda.
Bien
sabido es que los Departamentos de Recursos Humanos de cualquier empresa o
corporación están orientados a manipular a los empleados, a fin de obtener
mayor productividad.
Este
tipo de trabajo sería perfecto para quien busca ser un poco más imbécil de lo
que ya es, ya que debe tener en cuenta que para realizar su trabajo deberá
recurrir siempre a la mentira, a la manipulación, a ignorar toda forma de
mérito y a poner, “pícaramente” siempre cara de comprensivo.
Si
logra hacer esto, en poco tiempo todo el mundo lo odiará. ¿Se da cuenta...? Es
una ganga...con un mínimo esfuerzo de su parte ya nadie tendrá duda de que Ud.
es, efectivamente, un perfecto imbécil.
Más
todavía: muchos no sólo pensarán que es un perfecto imbécil, sino que además,
es un “perfecto” e “incurable” imbécil. Como es obvio, esto suma nuevamente
puntos a su favor.
Si Ud. maneja la economía
doméstica, hágalo de la peor manera.
Esto
es fácil: compre más de lo que gana. Además, tome la precaución de comprar
cosas que ya tiene o que no necesita.
En
lo posible no pague nunca sus cuentas, sobre todo si son chicas y aunque le
sobre el dinero.
Si
trabaja con tarjetas de crédito, la cosa se pone mejor todavía.
En
efecto, aquí lo ideal sería que vaya a Ud. a un banco y gestione una tarjeta de
crédito, con un límite de crédito extraordinario. Luego, con el flamante
plástico en la mano, vaya a un supermercado y realice una compra por un monto
máximo de diez pesos.
Luego
vaya tranquilo a su domicilio e ignore todos los resúmenes que le puedan
llegar. No pague jamás. Verá, como al cabo de unos meses, estará en situación
cinco en el Banco Central.
Cuando
esto ocurra ¡¡felicítese!!. Con solo una deuda de diez pesos habrá logrado Ud.
ingresar al listado de los “incobrables” en el circuito financiero.
Sea
sincero: a estas alturas: ¿Quién ya podrá dudar de que Ud. es un verdadero
imbécil....? ¿Vio que fácil es en realidad....?
Si Ud. se lleva bien con sus vecinos: ¡revierta de
inmediato la situación!
El
problema de llevarse bien con los vecinos es que, normalmente, lo terminan a
uno apreciando y eso es un lujo que un imbécil no se pude dar.
Por
esto, ponga su mejor esfuerzo para cambiar tan patética situación: tíre pañales
usados en la vereda de sus vecinos; ponga música fuerte a la madrugada en días
laborales; pique la pared para colocar su aire acondicionado, por ejemplo, un
domingo a las siete de la mañana; corte el césped de su casa con la máquina más
ruidosa que encuentre por ejemplo, un día entre semana a las dos de la tarde.
Si
hace alguna de éstas cosas (o cualquier otra que se le pueda ocurrir),
nuevamente recibirá una corona en homenaje a su condición de imbécil.
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