PRIMERA ACCION MILITAR EN EL CHACO PARAGUAYO
Reconocimiento de fuerza del Fortín
Vanguardia
5 de diciembre de 1928
del libro:
"Ráfagas de metrallas. Sangre en los
pajonales"
Capitán (S.R.) Ramiro
Escobar, "El Gráfico S.R.L." 1a. edición 1982, págs. 30 a 45.
El
incidente de Vanguardia, como lo demás ocurrido anterior y posteriormente, son
el resultado lógico de la situación creada en el Chaco contra la voluntad y los
deseos del Paraguay, evidenciados en diferentes oportunidades. La conducta del
Paraguay en Vanguardia comporta, al propio tiempo que un acto de soberanía, la
defensa legítima de su territorio, custodiado por una antigua y pública
posesión. Y si el Paraguay en esa emergencia buscó la justificación de los
hechos, fue por la convicción profunda que tuvo del concepto moderno de la vida
internacional de los pueblos.
Lo
ocurrido en Agosto del 28 en la zona de Bahía Negra no le amedrentó a Bolivia,
estaba resuelta a modificar las posiciones previstas en el "Statu
quo" y seguir penetrando clandestina y violentamente en la zona atribuida
al Paraguay, como lo venía haciendo en gran escala desde 1923, fundando
fortines en que muchas veces se sucedieron por ello encuentros de exploradores
y pequeños choques de patrullas. Para despistar sus actividades y justificarse
en caso dado, capciosamente alegaba de
que la Escuela Militar de Asunción fue movilizada hacia el Norte, con el
pretexto de maniobras y que el Estado Mayor General abandonó la Capital el 14
de noviembre de 1928, instalándose en Concepción para dirigir los ataques a los
puestos bolivianos.
Estas
continuas incursiones, cautelosas a veces, subrepticias otras y demasiadas
abiertas las más, del ejército del Altiplano hería el sentimiento patriótico
del nuevo Jefe de la Guarnición de Bahía Negra y Comandante del Regimiento 5 de
Infantería, Mayor Rafael Franco, que a pesar de no ocurrir ya incidentes en su
zona, tuvo información del establecimiento de un nuevo puesto al Norte de
nuestro fortín Galpón, más la presunción cierta de estar por fundarse otro
cerca del mismo. Tal era la misión encubierta de la exploración del Coronel
Gutiérrez el 22 de Agosto de 1928, cuando fuera apresado. Esta cuña apuntaría
directamente hacia Bahía Negra. Esto indujo al referido jefe a solicitar del
Gobierno Nacional la autorización para establecer un puesto al Norte de Galpón
y adelantarse así a las pretensiones bolivianas en el mismo sentido.
El
3 de Diciembre, siempre del año 1928, a dos días escasos de anticipación del
ataque al fortín Vanguardia, el Comandante de la IV División boliviana, desde
el fortín Esteros impartió la siguiente Orden para el Capitán Félix Tabera, que
comandaba el Puesto N° 2 frente a nuestro fortín Boquerón.
“Fortín Esteros, 3 de Diciembre de 1928”.
“1°) Se ha recibido el siguiente radio
cifrado del Estado Mayor General.
“Noticias confirmadas sábese Paraguay concentra
tropas. Ordene medidas extremas evitar sorpresa.
“2°) Los Comandantes de los Regimientos
“Campos” y “Ayacucho” comunicarán a los fortines de su dependencia ejerzan
rigurosa vigilancia, debiendo encontrarse todos en sus puestos y con la
seguridad necesaria, quedan personalmente responsables.
“Firmado: Coronel Gumucio”.
Es
bastante sugestivo que dicha alta autoridad militar haya estado informado de
movimiento de tropa nuestra, sólo cabe pensar de que lo obtenía de un buen
servicio de espionaje, como en verdad después se supo. Precisamente en esos
días se estaba organizando el Destacamento expedicionario en Bahía Negra, de
reconocimiento al lugar en que se precisaba la existencia de un puesto militar
recientemente fundado con el nombre de Vanguardia.
En
el siguiente despacho telegráfico el Mayor Franco daba cuenta al gobierno de Asunción
del hecho: “De Fortín Galpón recibo comunicación que bolivianos fundaron nuevo fortín
en proximidades dicho puesto en territorio paraguayo. En este momento ordeno
reconocimiento”. El Mayor Franco ante la disposición del Gobierno Nacional
encargando a sus resguardos militares del Chaco el cuidado y la defensa de los
fortines amagados por Bolivia, comprendiendo en toda su magnitud el peligro que
entrañaba la usurpación boliviana en su zona con la instalación de un puesto
militar en la cercanía de nuestro fortín Galpón, al disponer el reconocimiento
en fuerza, se ha limitado a mantener la actitud impuesta por la ineludible
necesidad de resguardar la dignidad y soberanía del territorio Nacional.
El
fortín Vanguardia fue fundado clandestinamente el 5 de Setiembre de 1928, como
resultado del reconocimiento efectuado por el Cnel. Gutiérrez que culminara con
su apresamiento, por el Capitán Raimundo Cárdenas, Teniente Filiberto Lozada (el Tte. Lozada cayó 3 veces
prisionero de nuestro poder. La primera vez en el reconocimiento con el Cnel. Gutiérrez
el 22-VIII-28; la segunda, en Vanguardia el 5-XII-28 y la tercera, ya en plena
guerra, en Campo Vía el 11-XII-33), Sub-Teniente Tomás
Manchego Figueroa (el
Sub-Teniente Manchego fue amigo del Capitán Fernando Velázquez, caído herido en
Boquerón. Atendido con esmero por Manchego en recompensa del trata caballeresco
que recibió al caer prisionero en Vanguardia el 5-XII-28. Ambos murieron en Boquerón
y fueron enterrados unos al lado del otro),
que lo hicieron al frente del Regimiento 13 “Quijarro”. Dichos oficiales
prosiguiendo activos reconocimientos dispuestos por el Comando Superior
boliviano, llegaron a un punto intermedio entre el fortín Galpón y el fortín
boliviano Vitriones, 25 kms. de éste y 15 del primero, procediendo a la
fundación y designando con el nombre aludido. (Sic).
Es cierto que hacía más de 20 años
en el mismo lugar estaba establecido un resguardo militar boliviano designado
con el nombre de “Piquete del río Verde”, que luego fue abandonado.
En
realidad el Mayor Franco tuvo la información de la fundación del fortín
Vanguardia ya muy tarde, cuando la instalación estaba terminada. Este tardío
conocimiento era debido a que las patrullas de exploración y reconocimiento no
se alejaban más de 5 kilómetros de sus respectiva guarniciones para evitar
encuentros con patrullas bolivianas y ocurran provocaciones de uno y otra
parte. El descubrimiento se debió al exceso de distancia recorrida en
exploración por una patrulla nuestra y a los tiros de caza contra animales
silvestres, hecho que fue contestado de la otra parte en forma, dando así con
la certeza de tenerse una guarnición enemiga enfrente.
El
destacamento expedicionario para el cumplimiento de la orden recibida del
gobierno nacional estuvo al mando del Tte. 1° de Caballería, Antonio Ortigoza,
compuesta de una Compañía de Fusileros, la 5a. Compañía, a cargo del Tte. 1°
Emilio Mussi y en Escuadrón de Caballería, al mando del mismo Tte. Ortigoza.
Partió el 4 de diciembre a las 9 de la noche de fortín Galpón, lugar de
concentración, con la misión de "ocupar con un fortín, un punto del
territorio nacional, al Norte del fortín Galpón" (Sic), rezaba la orden
ministerial al Comandante de Bahía Negra. Pero en vista de la información
tenida del establecimiento de una nueva posesión militar boliviana cerca de
nuestro puesto avanzado Galpón, dicho jefe para el cumplimiento de la orden
recibida dispuso el reconocimiento en fuerza, como se indica.
El
fortín Vanguardia está ubicado al Sur del río Negro, en medio de grandes
fangos. En los alrededores se hallan palmares, pero tan alejados que no
obstaculizan el dominio del campo de tiro. En cambio, el pasto alto de las
malezas facilita una aproximación a cubierto y no imposibilita el paso para
jinetes o infantes.
El
fortín constaba de un pequeño palmar. Tenía un pozo de agua de pésima calidad.
En tiempo de lluvia se inunda, razón por la cual se han efectuado todas las
construcciones sobre un cimiento de 1 metro de alto sobre el nivel normal.
A
la entrada del camino de (fortín) Vitriones al palmar se encontraba el cuartel.
El edificio daba alojamiento para 80 hombres. Cerca del cuartel se encontraban
las casas del Comandante del fortín, del Tte. Lozada y SubTte. Manchego. Más
hacia el Oeste (del lado boliviano) del palmar se hallaban dos nueva casas
destinadas para substituir aquellas que ocupaban los Ttes. anteriormente
nombrados. Un corral servía para mantener dos vacas, chanchos y gallinas.
Nuestras
tropas caminaron toda la noche, a campo traviesa, por abierto y cerrado y entre
tupidos y bajos palmares que rasgan ropas y carnes con sus ganchudas púas. A
las 4 de aquella mañana serena, con el cansancio consiguiente y una sed
espantosa llegaron nuestros soldados sin ser sentidos a las proximidades del
enemigo. Pero no pudiendo resistir a la necesidad apremiante de agua, rumbearon
hacia la derecha y en el pirizal de un reventón saciaron la sed matadora para
continuar después la marcha de aproximación. A 12 kms. de Galpón hizo alto el
Destacamento para tomar las primeras disposiciones de la ocupación. Fue
adelantada una patrulla a 3 kms. regresando esta con la novedad de la presencia
de una guarnición a corta distancia. Era ya casi el filo del amanecer y el
Comandante de la tropa, Tte. Ortigoza, que llevaba la orden de pedir la
desocupación si encontraba enemigos, se adelantó a controlar y constatar,
encontrando cierta la novedad.
Se
continuó entonces la marcha adelante tomando las disposiciones que requería el
éxito de la misión a 800 metros. En este lugar la Caballería, un pelotón, dejó
sus montados y los jinetes se adelantaron a situarse a 500 metros del fortín, a
la izquierda del pique que se dirige de dicho puesto hacia el Otuquis. La
infantería siguió a continuación, dos Secciones, tocando el de la izquierda el
borde del aludido pique y la tercera quedando en reserva, en previsión de
cualquier caso desfavorable. El otro pelotón de la caballería se apostó
escondido al Norte del fortín, controlando el camino a Vitriones. El Comandante
del Destacamento despachó enseguida un parlamentario, el Cabo 1° Grance, con
una nota para hacer entrega al Comandante del fortín. El mensaje decía:
"Sabedores los paraguayos de que Uds. ocupan territorio nuestro, les damos
10 minutos de plazo para esperarnos con pabellón armado a 100 metros al Sur del
Cuartel. En caso contrario romperemos (abriremos) fuego. Tte. Antonio Ortigoza".
Momentos
antes algunos soldados bolivianos que estaban preparando el desayuno en la
cocina del cuartel, creyeron ver una bandada de avestruces en la espesura del
matorral, cuando sorpresivamente se presentó el parlamentario. Este llevó la
instrucción de sacarse la gorra si era apresado o se le manifestara intenciones
hostiles. Antes de llegar el parlamentario al fortín salieron a su encuentro el
dragoneante Arrazola y soldado Aviyuí que estaban de servicio, quienes le
mandaron hacer alto para llevarlo después con los ojos vendados junto al Sub
Teniente Manchego y éste le entregó después al Tte. Lozada. Cmdte. accidental
en reemplazo del Capitán Cárdenas que en esos días se ausentó para Puerto
Suarez. Hecha por el parlamentario la señal convencida, y notando enseguida que
la gente de la guarnición ocupaba posiciones de combate, el Tte. Ortigoza
ordenó a la tropa ya desplegada, el avance, para reiterar el pedido en
condiciones de afrontar las posibles consecuencias. A poco de progresar
nuestras tropas, los bolivianos abrieron fuego sobre nuestros soldados, a
iniciativa del Sub Teniente Manchego, según manifestación de los prisioneros.
Nuestras tropas continuaron adelante, sin contestar el fuego durante 5 a 10
minutos, pero viendo que el fuego enemigo arreciaba, con el funcionamiento de
ametralladoras, se tuvo que contestar, produciéndose el combate. Una sección de
nuestra infantería que hasta ese momento había permanecido invisible irrumpió
por el S.E. y secundó el ataque al fortín. Tomados entre dos fuegos, los
bolivianos comprendieron que debían retirarse sobre Vitriones e iniciaron la
retirada a esa dirección. Pero el pelotón del Escuadrón de Caballería de
nuestra tropa que había sido apostado convenientemente, apareció de subido por
el Norte, dispuesto a impedir el repliegue de los bolivianos, abriendo fuego
sobre estos causándole cuatro bajas. Ante el nuevo e inesperado ataque, los
bolivianos se posesionaron de un pequeño palmar y desde allí resistieron
sufriendo una nueva baja, el soldado Adrián Bazán, mientras el Tte. Lozada era
herido en el brazo. Reforzado el ataque paraguayo con las fuerzas venidas del
Sur, la resistencia fue ya imposible y se inició la persecución tenaz hasta
conseguir la captura de los dos oficiales (Lozada y Manchego) y de la mayor
parte de la dotación. Cayeron en nuestro poder un Sargento, tres Cabos y quince
Soldados. El combate duró más o menos 45
minutos. Nuestro ataque se llevó a cabo con todo ímpetu, empleándose en él un
tiempo menor que el necesario.
El
Comandante de la tropa de reconocimiento, al producirse el combate remitió el
siguiente parte a Galpón para ser trasmitido al Mayor Franco, decía:
"Tropas bolivianas se han negado a desalojar territorio paraguayo y han
recibido a tiros a nuestras tropas, que se vieron obligadas a repeler la
agresión. Ahora se les está persiguiendo hasta desalojarlos de nuestro
territorio".
Fueron
recogidos quince fusiles y algunos objetos, retenidos en poder de nuestras
fuerzas. Quedando también tendidos en el campo varios muertos enemigos
esparcidos, que o pudieron ser recogidos, por la urgencia con que el jefe del
Destacamento decidió regresar a fortín Galpón a pedir nuevas instrucciones, en
vista de lo ocurrido, y, además porque las carretas en que iban los víveres
habían quedado atrás, a considerable distancia, atascadas en un pantano, en la
imposibilidad de seguir adelante. Antes de retirarse del Destacamento fueron incendiados los ranchos del fortín.
Los
prisioneros fueron conducidos a Galpón por un cabo y cuatro soldados a cargo de
un oficial. Éste tuvo que quedar atrás por enfermedad, dejando al cabo
encargado de la conducción, y habiéndose equivocado el camino, extraviados en
el espeso palmar, tuvieron que hacer un largo trayecto, en malas condiciones,
por el calor sofocante, la fatiga y la sed. Llegaron a Galpón a las 6 de la
tarde, donde fueron convenientemente atendidos y trasladados después a Puerto
Diana, a 3 kms. abajo de Bahía Negra, donde quedaron instalados como
prisioneros de guerra.
La
dotación del fortín Vanguardia al tiempo de realizarse el desalojo por la
fuerza de parte de nuestras tropas era de dos oficiales y 42 individuos de
tropa.
La
actuación y el comportamiento de nuestros soldados ha sigo magnífico, tanto el
jefe del Destacamento como los demás oficiales se han conducido a satisfacción;
y no podía ser menos los primeros por tratarse de tropa de más de dos años de
servicio, que por la situación anormal internacional no podían ser licenciados.
Este
incidente tuvo una resonancia mundial. Lo que hasta entonces era una disputa de
dos pueblos sudamericanos, al parecer insignificantes, poco conocidos y menos
comprendidos, ocupó entonces con grandes titulares la primera plana de la
prensa mundial. Las tropas paraguayas, en el caso del fortín Vanguardia, se
limitaron a hacer respetar los derechos de nuestro país, cuya soberanía
custodiaban, aparte de que el hecho en sí mismo tuvo su origen en una verdadera
agresión de las fuerzas bolivianas que ocupaban dicho punto.
La
intriga internacional y nacional acusó aquella vez al Mayor Franco de haber
ejecutado una aventura sin conocimiento del gobierno de Asunción, diciendo a
más, que el citado jefe "acusó a los bolivianos de agresión, por haber
abierto fuego y apelado a la violencia".
He
aquí los informes: del Mayor Rafael Franco, Comandante del Regimiento 5 de
Infantería, con asiento en Bahía Negra, elevado al Ministerio de Guerra y
Marina; el del Mayor Guillermo Kaiser, Jefe del Estado Mayor Divisionario con
asiento en Puerto Suarez, al Señor General Comandantes de la 5ta. División,
sobre lo ocurrido y el Parte del Estado Mayor General boliviano al Ministro de
Guerra.
Informe del Mayor Rafael Franco, Comandante del
Regimiento N° 5.
República
del Paraguay
Ministerio
de Guerra y Marina
Regimiento
de Infantería N° 5
Bahía Negra, 7 de Diciembre de
1928.-
Elevo a ese Ministerio el siguiente informe
sobre el encuentro que una tropa destacada de este Regimiento sostuvo con
fuerzas bolivianas, a 3 leguas al NorOeste del fortín Galpón, en territorio
nacional.
De acuerdo a la autorización acordádame por
esa superioridad para ocupar con un fortín, un punto del territorio nacional, al
norte del fortín Galpón, dispuse que un pequeño destacamento compuesto de
tropas del Grupo De Fortines del Sector Norte y una Compañía de Fusileros del
Batallón de Infantería N° 9, al mando del Tte. 1° Sr. Antonio Ortigoza,
partiera de Galpón con el objeto indicado.
El Destacamento dio cumplimiento a la orden
partiendo de dicho fortín el día martes 4 del corriente a las 9 p.m. Cuando
hizo alto en el punto elegido, a unos 12 kms., más o menos, de Galpón, para
tomar las primeras disposiciones de la ocupación, una Patrulla que se había
adelantado a unos 3 kms., regresó comunicando que había observado la presencia
de una Guarnición a corta distancia. Resolvió, entonces, el Comandante del
Destacamento, continuar la marcha para constatar personalmente dicha noticia.
Encontró que, efectivamente, había una ocupación de fuerzas bolivianas en
nuestro territorio y antes de acercarse, desde 1.500 metros, más o menos,
despachó un parlamentario con una nota dirigida al Comandante de la Guarnición,
en la que le pedía que se sirviera tomar las disposiciones del caso, para salir
con su gente del territorio nacional. El parlamentario llevó la instrucción de
sacarse la gorra, si fuera apresado o se le manifestara intenciones hostiles.
Hecha por él la señal convenida, y notando,
enseguida, que la gente de la Guarnición ocupaba posiciones de combate, el Tte.
Ortigoza mandó desplegar su tropa y ordenó el avance, para reiterar el pedido
en condiciones de afrontar las posibles consecuencias. A poco de avanzar, a
unos 800 metros, aproximadamente, los bolivianos abrieron el fuego sobre
nuestros soldados, a iniciativa del Tte. Tomás Manchego, según manifestación de
los prisioneros. Nuestras tropas continuaron el avance, sin contestar el fuego,
durante 5 a 10 minutos, pero viendo que el fuego del enemigo arreciaba con el
funcionamiento de ametralladoras, se tuvo que contestar, produciéndose el
combate que duró, más o menos, 3/4 de hora, al cabo de los cuales terminó con
la derrota completa de los bolivianos, que abandonaron el campo, haciendo fuego
en retirada, perseguidos por nuestra caballería, dejando prisioneros dos
oficiales, un sargento, tres cabos y 15 soldados. Fueron recogidos 15 fusiles y
algunos objetos, que están en nuestro poder. Quedaron también varios muertos
los que, esparcidos como estaban, por el campo, no pudieron ser contados con
exactitud y recogidos, por la urgencia con que el jefe del destacamento decidió
regresar al fortín Galpón a pedir nuevas instrucciones, en vista de lo
ocurrido, y, además porque las carretas en la que iban los víveres habían
quedado atrás, a considerable distancia, atascadas en un pantano, en la
imposibilidad de seguir adelante. Los prisioneros fueron conducidos a dicho
fortín por un cabo y 4 soldados a cargo de un oficial. Éste tuvo que quedar atrás,
por enfermedad, dejando al cabo encargado de la conducción, y habiéndose
equivocado el camino, extraviados en el espeso palmar, tuvieron que hacer un
largo trayecto, en malas condiciones, por el calor sofocante, la fatiga y la
sed. Llegados al fortín, al 6 de la tarde, fueron convenientemente atendidos.
En presencia de esos hechos, este Comando
decidió suspender la fundación del proyectado fortín, hasta nueva disposición
de ese Ministerio.
Como ve V.E.
el lamentable encuentro ocurrió por la imprudencia del Oficial boliviano que
comandaba la guarnición, inspirado por el espíritu agresivo que muestra hacia
nosotros el Ejército de ese país.
Para terminar, me complazco en dejar
constancia de que tanto el jefe del destacamento, como los oficiales y tropa del
mismo, se han conducido a satisfacción de este Comando.
Firmado
Rafael Franco
Mayor y Cmdte. del Regimiento.
Informe del Mayor Guillermo Kaiser, Jefe del Estado Mayor
Divisionario, al Señor General Comandante de la 5ta División.
En presencia del Capitán Cárdenas, ex
comandante del Fortín Vanguardia y de cinco soldados, uno de ellos escapado de
los paraguayos durante la marcha a Galpón, procedí a una inspección minuciosa
del lugar y a la investigación del caso.
A.
Situación
del Fortín. El Fortín Vanguardia se encuentra a unas
cinco leguas al Sur de Vitriones y está situado en medio de grandes fangos. En
los alrededores se encuentran palmares, pero tan alejados, que no obstaculizan
el dominio del campo de tiro. En cambio, el pasto alto de los alrededores
facilita el paso para jinetes o infantería.
El fortín
consta de un pequeño palmar. Tiene un pozo con agua de pésima calidad. En
tiempo de lluvia se inunda, razón por la cual se han efectuado todas las
construcciones sobre un cimiento, de un metro de alto sobre el nivel normal.
A la
entrada del camino de Vitriones al palmar, se encuentra el Cuartel. El edificio
da alojamiento para 80 hombres. Cerca del cuartel se encuentran las casas del
Comandante del Fortín y de los Sub-Tenientes Lozada y Manchego. Más hacia el
Oeste del palmar se hallan dos nuevas casas destinadas para sustituir aquellas
que ocupaban los tenientes anteriormente nombrados. Un corral servía para
mantener dos vacas, chanchos y gallinas.
El
interior del cuartel se halla completamente demolido; la casa está destechada.
Se encuentran quemados los alojamientos de los oficiales, del comandante del fortín
y la cocina. En todos los sitios del palmar se hallan dispersos restos del
vestuario de la tropa, muebles y útiles personales. Ha sido llevado por los
paraguayos todo el armamento y munición. Se dejó en el fortín el ganado.
Existen cinco cruces en el fango situado al Norte del fortín, estas señales los
lugares en donde han caído muertos y han sido enterrados los cinco soldados
caídos en la acción.
B.
Investigación
de los sucesos. El cuartel muestra en sus frentes Sur,
Norte y Este numerosos impactos de infantería. Solo he podido constatar la
existencia de pequeño número de vainas vacías. En cambio, encontré numerosos
cargadores con cartuchos de instrucción que se empleaban para la instrucción de
soldados, según me lo ha asegurado el comandante del fortín. En el mismo palmar
no se encuentra ninguna fortificación, siendo posible la defensa del fortín
solamente desde el cuartel, pues el pasto alto del terreno de adelante no
permite el tiro desde las orillas del palmar, sin un parapeto preparado de
antemano.
Independientemente
del sumario elevado por el Tte. Cnel. Ferrufino, averigüé el desarrollo del
ataque paraguayo, mediante la investigación a los soldados que me acompañaban.
De acuerdo a sus declaraciones, el hecho fue como sigue: El centinela del fortín
observó en la madrugada del 5 de diciembre, hacia el Sur, cerca del curiche una
patrulla paraguaya a caballo y desplegada, que al principio confundieron a
nuestras avestruces. Se desprendió de aquella patrulla un parlamentario con las
insignias respectivas, el que fue conducido al fortín. Lozada y Manchego
entraron con él a la casa del primero para conferenciar. Inmediatamente después
fue enviado a Vitriones el soldado Zambrana, con un parte sobre lo que estaba
pasando.
Mientras tanto, los paraguayos continuaron su
avance hacia el fortín y el Sub-Teniente Manchego, anoticiado por los soldados,
salió de la casa ordenando a los paraguayos que se retiren; ya se notó tiros
por parte de los paraguayos, que fueron contestados por el Sub-Teniente
Manchego. En este momento el tiroteo del enemigo fue general; los propios
soldados corrieron en busca de munición la que estaba encajonada. Se dice que
la ametralladora liviana, había disparado atracándose después. Iniciado el
combate se presentó la infantería paraguaya por el SurEste rompiendo su fuego
sobre la guarnición del fortín. El Tte. Lozada ordenó la retirada hacia el palmar
al Norte del fortín. En esta situación apareció una nueva fracción paraguaya
montada desde el NorOeste y a la espalda del fortín, produciéndose, ante este
nuevo peligro la disolución de la tropa. Parte de ella escapó hacia el Norte en
dirección al palmar perseguido por la fracción paraguaya N° 2 que mató a 4
soldados con tiros de carabina. Algunos soldados, justamente con los 2
oficiales lograron alcanzar el palmar, lugar en que resistieron hasta su
captura, muriendo en esta ocasión otro soldado más, mientras el Sub-Teniente
Lozada y otros soldados resultaron heridos. La caballería paraguaya ayudada por
su infantería que avanzó desde el SurEste contra el fortín, entró a éste,
capturó a algunos soldados, incendiando las casas.
Los muertos mostraron mutilaciones (el
Capitán Cárdenas afirma que cortaron a uno de ellos el miembro y había otro con
los intestinos afuera); cadáveres del enemigo o de sus caballos no se
encontraron. El número de paraguayos que atacaron el fortín lo indican como de
400 hombres, siendo difícil comprobar estos datos, pero por la forma como se
presentaron y el terreno que abarcaban. Puede calcularse en esa cifra.
Firmado: el Mayor, Jefe de E.M. de la
División.
Guillermo Kaiser.
Parte del E.M.G. de Bolivia sobre el ataque al Fortin
Vanguardia.
Republica
de Bolivia.
Ejército
Nacional.
Estado
Mayor General.
La Paz, 31 de diciembre de 1928.
Al Señor Ministro de Estado
En el Despacho de Guerra
Presente
Señor Ministro:
Tengo el honor de referirme a su atento
oficio reservado y urgente N° 255-28, de fecha 29 del presente y remitirle el
detalle solicitado por nuestra Cancillería, sobre los sucesos del Fortín
Vanguardia.
A horas cinco del día 5 del presente mes, en
pleno estado de paz fue atacado el fortín antes citado, sorpresivamente por
tres escuadrones de caballería y una Compañía de infantería. Nuestra reducida guarnición,
sin mayores consideraciones, que las exigencias del servicio en tiempo normal,
fue aplastada por la superioridad numérica del atacante, el que después de
incendiar edificios, se retiró hacia Galpón, llevándose prisioneros a los
sobrevivientes de este vulgar asalto, ya que a él no precedió ninguna
declaratoria de guerra ni mediano de parte de nuestras tropas ningún acto que
hubiera significado peligro o incursión para las tropas paraguayas.
A la vista de los acontecimientos y teniendo
en cuenta las actividades últimas del Paraguay, cuyo Estado Mayor General se
trasladó a Concepción en la tarde del día 14 de noviembre, dejando a cargo de
las oficinas en Asunción, al Mayor J. Melgarejo, se llega a la conclusión de
que este país hacía falsas protestas de su adhesión a los medios pacíficos,
mientras a la sombra de ellos preparaba el asalto de que fuimos víctimas, en
Vanguardia. Con este motivo reitero al Señor Ministro las seguridades de mi
consideración más distinguida.
Firmado: José C. Quiroz
Es copia conforme.
Rafael
Ballivián
Oficial
Mayor de Relaciones Exteriores
LA GUERRA DEL CHACO.
Un dramático episodio de la historia americana TOMO I
(LUIS VERÓN).
La toma de Vanguardia. (pag. 109 al 110).
“A
mí me mandaron, en septiembre, a Bahía Negra. De ahí fuimos a fortín Patria,
asiento del escuadrón de caballería al mando del Tte. Antonio Ortigoza. Al llegar,
el Tte. me dijo: -Mañana tiene que ir a Bahía Negra el comandante del fortín
Galpón y ahora mismo vamos a ir a reemplazarlo. En fortín Galpón ya no había
oficiales. Solamente estaban un sargento y cinco o siete soldados. Me quedé
como comandante del fortín.
Pregunté
a los hombres a mi cargo a qué distancia quedaba el río Otuquis, también
conocido como Negro, y no supieron responderme. “Mombyry” (lejos) me decían. No
tenían idea. Claro, los pobres no tenían más de dos o tres mulas que les servía
para ir al fortín Patria, a unos 35 km al Sur.
Comencé
a trabajar, solicité más montados a fortín Patria. Me mandaron más caballos y
hombre, porque poco antes de llegar, en agosto, en las cercanías del fortín
Galpón, se habían tomado prisioneros a varios bolivianos (el Cnel. Victoriano
Gutiérrez, los Tenientes Coroneles Ángel Ayoroa y Salvador Gutiérrez, el
Capitán Filiberto Losada, el Sargento David Mendoza y el baquiano Pascual
Valenzuela).
El
propósito de esta gente era acercarse a fortín Galpón y fundar otro para que
les dé derecho de ocupación. Se recibió la orden de liberarlos y se los
acompaño hasta Corumbá (Brasil) para ser entregados a su gobierno. Después
hicieron otros patrullajes.
Teníamos
conocimiento de la existencia de un fortín boliviano llamado Vitriones, pero no
sabíamos en dónde quedaba. En nuestro
patrullaje, íbamos siempre hacia el NorOeste hasta que tomábamos otro rumbo,
Este. En una ocasión íbamos avanzando y en un hermoso divisamos, en la orilla
de un palmar, unas precarias edificaciones: dos casitas juntas, más un galpón
grande y unos hornos. Además, encontramos un camino que iba hasta las
proximidades del fortín que resultó ser el Vanguardia.
Éramos
como diez hombres. Formé grupos de a tres y nos aproximamos apenas, pues ya
teníamos la experiencia de Rojas Silva. Hicimos un rodeo, a unos 800 metros y
volvimos a fortín Galpón, adonde llegamos al oscurecer. Llamé al comandante del
escuadrón, Tte. 1° Ortigoza, mi jefe inmediato, y me dijeron que había bajado a
Bahía Negra. Ante la ausencia de Ortigoza, conversé con el comandante del
cuartel, Capitán Vicente Machuca, a quien le conté la novedad. También hablé
con el entonces Mayor Rafael Franco, Comandante del Regimiento de Infantería
N°5, de guarnición en Bahía Negra, a quien le comenté que el fortín parecía
abandonado y que no había visto hombres, ni caballos, ni vacas. “Ni vacá recacá
noroheshái” (Ni bosta de vaca hemos visto), le dije.
“Aníke
rejedescuidátei” (No te descuides), me dijo, “el martes va a estar allí una
compañía y vamos a hacer desaparecer ese fortín. Aníke ejedescuidátei”, volvió
a recalcar. Efectivamente, el martes llegó una compañía, que vino de Puerto
Galileo.
La
compañía llegó a la tardecita, e hicimos la marcha, en horas de la noche, hasta
el fortín que habíamos descubierto días antes y cuyo nombre no sabíamos. Era
una noche clara. La Caballería iba adelante, abriendo el camino a la
Infantería.
Llevábamos
un caballo que constantemente relinchaba y que podía delatar nuestra presencia,
por lo que ordené a un soldado que volviera con él hasta fortín Galpón. Poco
después llegamos. Desde el Sur el fortín era imposible de ver, porque estaba
muy escondido en el palmar. Los patrullajes anteriores llegaron hasta las
cercanías, pero nunca pudieron descubrirlo.
En
esos días, el fortín había cambiado de comandante, un Capitán de apellido
Cárdenas. Según declaraciones del Tte. boliviano Losada, un día antes de
nuestra llegada, Cárdenas había dicho: -Merodean mucho los paraguayos, voy a ir
a traer más víveres y más gente. La dotación del fortín, que era de cincuenta a
sesenta hombres, ese día quedó en veinticinco, comandados por el mencionado
Tte. Losada y el famoso Tte. Manchego, un retobado.
Nos
acercamos sigilosamente como a cien metros del fortín, que parecía desértico.
Tan confianzudos eran estos bolivianos que no pusieron ni centinelas. La
Caballería se ubicó hacia el Norte, sobre el camino que iba del fortín hacia
Vitriones.
Ya
comenzaba a clarear y se les mandó el ultimátum, ordenándoles formar pabellones
hacia el Norte del fortín y entregarlo “por encontrarse en pleno territorio
paraguayo”. Losada quería entregar, pero Manchego se oponía. Hubo mucho
cabildeo entre ellos y no contestaron el ultimátum.
Manchego
le pegó en la cara al que llevó el ultimátum, un Cabo de apellido Grance, y lo
dejó tirado. Cuando comenzó el tiroteo, Manchego ordenó: “¡Maten a ese
paraguayo!”, pero no lo mataron.
Íbamos
acercándonos al fortín, cuando aparecieron dos patrullas bolivianas que
comenzaron a disparar. La pelea duró mucho, se rindieron sin muertos. Se tomó
una veintena de prisioneros, más los dos oficiales: Manchego y Losada, este
último, herido. El fortín Vanguardia se descubrió el 2 de Diciembre de 1928, se
le atacó e incendió el 5 y se siguió patrullando por cierto tiempo. Ellos también
merodeaban, pero no llegaron a reocuparla”.
Recuerdos
de Juan Alvarenga, protagonista.
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