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Estuardo Núñez Hague - Un manuscrito autógrafo y desconocido de Mariano Melgar


           La Biblioteca de Lilly de la Universidad de Indiana ha adquirido 
      últimamente un fondo muy nutrido de manuscritos concernientes a América 
      Latina, que pertenecieron al Dr. Bernardo Mendel. La sección peruana de 
      dicha colección tiene extraordinario valor para la investigación en 
      materias históricas y también literarias. La mencionada colección contiene 
      importantes documentos de la época virreynal y sobre todo de la época de 
      la Independencia. Dentro de este último período, destaca por su 
      trascendencia y valioso contenido, un legajo que contiene diversas poesías 
      de Mariano Melgar que a todas luces constituye una de las pocas muestras 
      de manuscritos del poeta peruano de la Independencia, escritas de puño y 
      letra por su autor y lo que es más sugestivo, inéditas buena parte de 
      ellas. En el legajo se encuentran 12 composiciones poéticas de Melgar de 
      las cuales son desconocidas 5 de ellas y con las cuales se enriquecerá el 
      caudal de la producción del ilustre vate arequipeño.
           Un dato de la carátula nos permite establecer que existió además del 
      legajo que se conserva en la Biblioteca Lilly, otro cuaderno con textos 
      del mismo autor. Esto se puede colegir de la indicación del primer folio 
      del legajo que reza «Cuaderno 2º».
           No es poco lo inédito contenido en las páginas del MS. En esta 
      condición de obra desconocida de Melgar anotamos lo siguiente: 1) fábulas: 
      «La ballena y el lobo»; 2) marcha patriótica; 3) una elegía sin título que 
      empieza «Llegó el terrible momento»; 4) una composición elegíaca que 
      comienza «Sepa la cruel Melisa»; 5) «Sueño de un infeliz súbdito del M. de 
      Lima».
           Las composiciones ya conocidas y publicadas de Melgar, contenidas 
      también en el legajo, son las siguientes: 1) «Oda al autor del mar»; 2) 
      «Bajada de Orfeo a los infiernos», traducción del verso 450 hasta el 530 
      del Libro IV de las Geórgicas de Virgilio; 3) fábula «El asno cornudo»; 4) 
      fábula «El cantero y el asno»; 5) «Oda a la soledad. Todas ellas figuran 
      en la edición de las Poesías que organizó Manuel Moscoso Melgar (Nancy, 
      1878).
           Otras fábulas como «El Murciélago», «Los gatos» (incluidas en el 
      legajo) [4] y «El ruiseñor y el calesero», y «El Sol», no aparecieron en 
      la edición de 1878, sino en otras publicaciones anteriores o posteriores a 
      esa fecha.
           Se agregan a las composiciones de Melgar, la glosa a una redondilla 
      que empieza «Tengo grabado en el pecho» y que muestra al pie la nota 
      siguiente: «Del Dr. José Benito Lazo».
           El aporte de la obra inédita que contiene el MS es singularmente 
      revelador en el aspecto de la actitud política y nacionalista de Mariano 
      Melgar. En primer lugar, tenemos la «Marcha patriótica» compuesta, a 
      juzgar por el tono vibrante y algunas referencias, para celebrar la 
      llegada de las tropas revolucionarias de Pumacahua a Arequipa. Algo más 
      podemos colegir al recorrer el texto: (1)



      MARCHA PATRIÓTICA
                                Ya llegó el dulce momento     
            En que es feliz Arequipa,
            Ya en mi suelo se disipa
            El Despotismo feroz:
             
            Ya se puede á boca llena5
            Gritar: que la Patria viva,
            Que la libertad reciba
            Que triunfe nuestra Nación.
             
            Cayó el monstruo detestable
            Que en nuestra cerviz sentado10
            Trescientos años ha hollado
            La Justicia y la razón:
             
                  Y en su lugar se levanta
            La oliva de la victoria,
            Que borrará la memoria15
            de los siglos de opresión.
             
            Levantad pues hijos bellos
            Del Perú siempre oprimido,
            Incrementad el partido
            De esta grande Redención:20
             
                  Ved que el Cielo nos protege
            Y que salen los efectos
            Mayores que los proyectos
            Que el Patriotismo formó.
             
            No se encuentra un hombre solo25
            Que no empuñe aguda espada,
            Y arroje a su negra nada
            Al tiránico español:
             
                  Pues las heridas gloriosas
            Que en el campo se reciban30
            Harán que sus nombres vivan
            Muerto el Déspota esquadrón.
             
            Suene en fin en todas partes
            Con las voces y los hechos,
            Que no vivan nuestros pechos,35
            Si no logran este honor:
             
                  Viva, viva eternamente,
            El Patriotismo Peruano,
            Viva el suelo Americano,
            Viva su libertador.40

      «Arequipa feliz», «se disipa el despotismo», «gritar que la Patria viva», 
      «Triunfo de nuestra Nación», «Perú siempre oprimido», «el cielo nos 
      protege», son frases bastantes ilustrativas del estado de fervor 
      patriótico que embargaba al autor en ese momento o que captó de la 
      colectividad que lo rodeaba.
           Los dirigentes del movimiento en la ciudad mistiana habrían encargado 
      al poeta la confección de esta composición en razón de la necesidad de 
      estimular [5] el sentimiento patriótico de las masas y canalizar el 
      entusiasmo por la causa rebelde.
           Más adelante, la marcha adopta tono un tanto adoctrinante y así 
      Melgar solicita a los peruanos «incrementar el partido de la Redención» y 
      al reconocer que se están realizando («los efectos») los proyectos 
      elaborados por los patriotas, da por vencido al déspota y sigue la 
      exhortación para que ningún hombre deje de empuñar la espada contra los 
      opresores. El esfuerzo de los patriotas hará que sus nombres vivan sobre 
      los despojos de los déspotas. Merece detener el comentario en otros tres 
      versos significativos para comprender la evolución ideológica de Melgar en 
      esos últimos meses de 1814:
                                    y que salen los efectos     
            mayores que los proyectos
            que el Patriotismo formó

           Desde 1812, bajo la ilusión «fidelista», había creído Melgar como 
      muchos otros patriotas americanos, que triunfaría una fórmula feliz para 
      lograr la libertad dentro de un régimen liberal y alentando ese ideal hubo 
      de viajar de Arequipa a Lima, a mediados de 1813. Pero los acontecimientos 
      posteriores, precipitados durante su regreso y estada en Majes y 
      Chuquibamba, cambiaron la actitud revolucionaria. Un «proyecto mayor» 
      forjaba ahora el patriotismo, como dice el poeta. La solución era ya otra 
      en 1814, al irradiar del Cuzco la rebelión de Pumacahua. Se veía claro un 
      distinto planteamiento: la independencia definitiva de España y el 
      «triunfo de la nación», la redención del Perú. Los efectos habían sido 
      mayores que los proyectos. Y cuando Melgar se inmola, el pensamiento 
      libertario que alentaba era el que conducía a sostener la independencia 
      total. Si hubiera vivido Melgar, su acción habría sido la de estar al lado 
      de su contemporáneo y compañero de juventud, el padre de la república, 
      propugnador de la misma, José Faustino Sánchez Carrión.
           Esta vibrante marcha de exaltación patriótica, que tan cabalmente 
      refleja el ambiente de fervor multitudinario que vivió Arequipa en esos 
      días finales de 1814 e iniciales de 1815, pudo haberse convertido en la 
      Canción Nacional del Perú, si hubiera triunfado la revolución de 
      Pumacahua, pero con la derrota de los patriotas en 1815 y la persecución 
      violenta y cruel que sufrieron quienes en ella intervinieron quedó 
      frustrada esa posibilidad. La «marcha» de Melgar, coreada por los 
      patriotas en Arequipa, fue seguramente considerada un documento sedicioso 
      y habiendo sido ocultada, se perdió todo rastro de ella hasta hoy, en que 
      unos documentos manuscritos de puño y letra melgarianos, revelan su 
      existencia.
           De las dos fábulas que contiene el MS, una es totalmente desconocida 
      y su texto es el siguiente: [6]



      LA BALLENA Y EL LOBO
                                     Mirando con desprecio á cuantos peces     
            Pueblan el ancho mar, una Ballena
            Decía á boca llena:
            Todo esto es pita en dos reveces
            Arrollaría estos bichos si quisiera5
            Y me los tragaría en un instante.
            Si el mentado Elefante aquí viviera,
            Me tragara también al Elefante;
            Pues bien visto si ensancho mi guargüero
            Soy capaz de tragarme el Mundo entero.10
            Tantas balandronadas
            A todo pez tenían ya mohino,
            Hasta que un lobo callandito vino
            Por entre las oladas;
            Observó que la grande tragadora15
            Apenas anchovetas engullía,
            Y a todos avisé que la Señora
            Con toda su armazón nada valía
                  Fabio, entera á tu amigo este pasage:
            Dile que á nadie ultrage.20
            Exagerando su simpar talento;
            No vaya a ser que un lobo halle sus tretas
            Y nos haga saber en un momento,
            Que no puede tragar sino Anchovetas.

           Con esta fábula son ya 10 las fábulas compuestas por Melgar. A las 5 
      publicadas en la edición de Nancy (1878) y que se titulan «El cantero y el 
      asno», «Las abejas», «Las cotorras y el zorro», «Las aves domésticas», «El 
      asno cornudo», se agregan otras que fueron encontradas en diversas épocas: 
      «El ruiseñor y el calesero» (en El Investigador, Lima, 2 de octubre de 
      1813), «Los gatos», «El murciélago» (en El Republicano de Arequipa, 
      16-6-1827, Nº 81), «El Sol» (en La Bolsa de Arequipa, 13 de noviembre de 
      1891).
           «La ballena y el lobo» no es de las más afortunadas en cuanto a 
      contenido y estructura formal ni tampoco participa del contenido de 
      protesta libertario que lucen algunas de las demás como por ejemplo «Los 
      gatos», «El Murciélago», con su alusión a patriotas y tiranos, «El cantero 
      y el asno» con su admonición de que «Dios sólo puede mandar del uno al 
      otro polo», y «El asno cornudo» con la afirmación de que «Dios ha dado al 
      pueblo voto y fuerza».
           Merece también detener el comentario sobre las composiciones 
      tituladas «Llegó el terrible momento...» y «Sepa la cruel Melisa...», no 
      consignadas antes en ninguna recopilación de la obra de Melgar y que en 
      seguida copiamos. [7] Dice la primera, un yaraví en tercetos de pie 
      quebrado (como los yaravíes conocidos signados VII, IX y X en la edición 
      de Nancy):
                                Llegó el terrible momento     
            en que de tus bellos ojos
                  ¡Ay! me retiro;
            Llegó la hora en que mis glorias
            Han de darme sin recurso5
                  Crueles martirios
            Ya no podré hacer q. lleguen
            Mis amores y mis quexas
                  A tus oídos,
            Y sucederá a mis gustos10
            De dolorosos recelos
                  Un laberinto.
            Continuamente a la idea
            Se ofrecerán los rivales
                  De mi cariño,15
            Y gemiré temeroso
            De que lleguen a quitarme
                  Mi único asilo.
            Mil veces por tu distancia
            Lamentará sin consuelo20
                  mi amor herido
            Como infeliz avecilla
            A quien del nido robaron
                  Sus tiernos hijos.
            A Dios mi querido Dueño25
            A Dios; yo muero al impulso
                  De mi conflicto;
            No olvides que entre agonías
            Se aparta de vuestros ojos
                  Tu amante fino.30
            Llegó el terrible momento
            En que pierdo sin remedio
                  Vuestros cariños
            Llegó la hora en que tus voces
            Den los últimos consuelos35
                  Al pecho mío.
            Ya espiran los dulces días
            en que tus tiernos afectos
                 Eran mi alivio.
            De tí me ausento y mis glorias40
            En este instante abandonan
                  Al pecho mío.[8]

           Se trata en este caso («Llegó el terrible momento...») de una de las 
      composiciones más estimables dentro del conjunto de la obra del poeta; su 
      tono dolorido, su estructura formal, su aliento romántico forman un todo 
      armónico dentro de la bella construcción poemática y puede corresponder a 
      la etapa última de su producción. El otro poema referido, de tono 
      elegíaco, es el siguiente:
                               Sepa la cruel Melisa,     
            Si a mi clamor se niega
            Que el que sin fruto ruega
            Consigue aborrecer:
             
                   Entienda, si con risa5
            De mí se burla altiva,
            Que a mí no me cautiva
            Quien me hace padecer.
             
                  Sepa que bien advierto
            Que aunque el amor hermosa10
            Me la pinte, y preciosa,
            No es más que una mujer
             
                  Por eso, aun siendo cierto
            Que es beldad atractiva
            A mí no me cautiva15
            Quien me hace padecer.[9]
             
                  Conozca que el amor
            De la esperanza vive,
            Y muere si concibe
            Que no hallará placer;20
             
                  Y así porque un rigor
            De esperar más me priva
            A mí no me cautiva
            Quien me hace padecer
             
                  A otros su frenesí25
            Los degrada cuando hace
            Que un rigor los abrace
            Y un mal los haga arder:
             
                  conmigo no es así;
            No me encanta una esquiva30
            A mí no me cautiva
            Quien me hace padecer

           En cuanto a época de composición de este poema («Sepa la cruel 
      Melisa...») -parece en cambio corresponder a la etapa juvenil de su obra, 
      por tres razones: la advocación a Melisa (a quien sólo se refiere Melgar 
      en el «Canto a Silvia», en la «Elegía IV» y en un poema titulado «A las 
      jóvenes», revelado por P. J. Rada y Gamio) y que fue sin duda el amor 
      temprano; el descontento del propio poeta -severo autocrítico- con 
      respecto a algún verso calificado al margen del MS como «malo» y 
      finalmente por la acotación final de Melgar, que da por inconcluso el 
      poema, agregando la frase: «No me acuerdo los restantes, compatriota 
      Corbacho», lo cual implica que en la fecha en que copia los versos 
      -probablemente en Chuquibamba, 1814-, ya había olvidado alguna parte del 
      poema compuesto años antes (unos 5 ó 6), cuando probablemente todavía 
      estudiaba en el Seminario de San Jerónimo de Arequipa.
           El otro texto poético inédito de Melgar se titula «Sueño de un 
      infeliz súbdito del M. (Municipio?) de Lima» con un epígrafe que dice 
      «Bien puede no ser verso lo que digo; pero es pura verdad. Yo soy 
      testigo». Se trata de un poema alusivo a hechos reales, escrito en 6 
      octavas reales, de buena factura y con llamadas explicativas del 
      significado de algunos de los versos. El contenido patriótico y crítico 
      («los males de mi patria contemplaba») demuestra la evolución operada en 
      Melgar hacia un ideal emancipador más definido, superada su etapa 
      «fidelista». Ello hace pensar, al igual que el dominio formal de las 
      octavas, que se trata de un poema compuesto en los últimos meses de su 
      vida, teñido de fuerte contenido revolucionario y dirigido (como la 
      «Marcha patriótica») a estimular el patriotismo de los peruanos rebeldes. 
      No tienen otro fin las notas puestas por el propio poeta que explican la 
      mayoría de los versos o expresiones en ellos insertadas:



      SUEÑO DE UN INFELIZ SÚBDITO
      DEL M. DE LIMA
                                                 En una noche oscura y pavorosa, 
            (1)     
            Los males de mi Patria contemplaba;
            Una escena sangrienta y horrorosa (2).
            A mi pecho cruelmente atormentaba:
            A esta constitución tan lastimosa5
            Encontrar un remedio procuraba;
            Y en tan inútil como triste empeño,
            Mis párpados se cierran, y yo sueño.
                  Sueño, que atada con cadenas iba (3)
            Una infeliz mujer, cuyo vestido10
            Era un hito empapado en sangre viva: (4)
            Tras ella con furor jamás oído
            De hombres ingratos una comitiva (5)
            Veo que corre, y en confuso ruido (6)
            Oigo, le dicen: Sufre esas cadenas,15[10]
            O padece mil muertes, tras mil penas. (7)
                  Túrvome de improviso y mi tristeza (8)
            Llega a su colmo, cuando, con desvío
            vuelve hacia mí su lánguida cabeza (9)
            Y dice sollozando ¡Ay hijo mío! (10)20
            Quiero ayudarla activo y con presteza (11)
            Quiero correr; mas ¡ay! un sudor frío (12)
            Un temor, (13) una pena, (14)
            mil tormentas, (15)
            Debilitan, destruyen mis alientos:
                  Caygo en fin débil (16) al esfuerzo que hice,25
            Y riego con mis lágrimas la tierra5 (17)
            Procuro levantarme (18) y me maldice (19)
            La tropa de los Bárbaros, que aterra5
            Entonces lloro y grito (20) ¡Ay infelice!
            ¡Ay infelice Madre! ¡O Dios! destierra... (21)30
            Confunde con tu vista a estos informes; (22)
            Tu ira sobre mi patria no derrames.
                  Sordo se muestra el cielo a mis clamores
            De mi Madre a las penas no da oídos;
            Parece complacerse en mis dolores,35
            Y que se holgura en vernos afligidos5 (23)
            Los bárbaros juzgando por favores5 (24)
            Los desprecios del Cielo a mis gemidos;
            Dicen con voz soberbia y arrogantes5 (25)
            Presa nuestra será, (26) cual lo ha sido antes. (27)40
                  ¿Vuestra presa será? ¡Crueles! ¡feroces!
            ¿Así a mi Patria, que rasgó su seno (28)
            Para abrigaros, perseguía atroces?
            Mas ¡o dolor! de injurias me hallo lleno (29)
            Que Patria tienes tu (30)
            Y dicen a voces45
            Y...... (*) mi mal corren sin freno
            A consumar el hecho más injusto... (31)
            Despierto: pasa todo: mas no el susto. (32)

      (*) Ilegible en el original.
      _________



      COMENTO AL SUEÑO
                 (1)Tales me han de ser todas mientras no mude de estado.
            (2)Degollaciones injustas, etc.
            (3)Solo de las manos; porque ya se le han caído las de los pies; 
            gracias a Buenos Aires. Caracas, Chile, Quito, Santa Fe ó
            (4)La América viuda de tantos hijos muertos injustamente.
            (5)De Patanes.
            (6)Porque jamás hablan con claridad ni concierto. [11]
            (7)La Patria muere y pena en cada hijo suyo.
            (8)Esto sucede a todo Americano sensible; pero aún preso.
            (9)Tal la tienen de desangrada.
            (10)¿En quien ha de buscar asilo, sino en sus hijos?
            (11)La reflexión, el Patriotismo producen estos efectos.
            (12)Este que en mi fue involuntario, es muy del gusto de algunos 
            Americanos espurios y
            (13)De hechar bendiciones con los pies.
            (14)De castigar a los insinuados chapetonistas pero hermanos.
            (15)Ver que se llama delito, el celo por la patria; inobediencia, el 
            tenerla con quien no es juez legítimo; libertinaje, los suspiros de 
            un esclavo; disparate, un juicio despreocupado;... vicio, la virtud 
            & & &
            (16)No puedo absolutamente ejecutar mis deseos.
            (17)No puede más un peruano particular.
            (18)Levantarme y punto en boca.
            (19)A la tiranía añaden el insulto.
            (20)El que está atado de pies y manos no tiene más arma que la boca.
            (21)A la Tartaria o al Japón.
            (22)Estas lechuzas modernas ¿cuánto han de sufrir tanta luz?
            (23)(En blanco en el original).
            (24)Todo lo entienden al revés y se lo exponen a su modo.
            (25)Ese es su tono natural.
            (26)Escaso.
            (27)Nadie lo duda.
            (28)Esto necesita una nota muy larga.
            (29)A un argumento dan esta razón del zapatero.
            (30)Ita Garita.
            (31)Ni en sueño lo vi consumar; pero acometerlo sí, y aun de día 
            claro.
            (32)Ya se me va acabando.

           Sin forzar la apreciación de este poema, podemos encontrar en él 
      alguna huella clásica setecentista, acaso el rastro del Quevedo de la oda 
      panegírica a Felipe V, cuando dice el español:
                                   Miré los muros de la patria mía,     
            si un tiempo fuertes, hoy desmoronadas
            y no hallé cosa en que poner los ojos
            que no fuera recuerdo de la muerte.

           El rastro está ratificado desde el título «Sueño...», quevedesco 
      hallazgo para la alusión satírica. Se advierte la misma referencia a la 
      Patria en desgracia e igual alusión a la muerte.
           La noche simboliza, según las notas o comentos del propio Melgar, la 
      situación de la Patria mientras no obtenga la independencia; las cadenas 
      van cayendo merced a los pronunciamientos de Liberación en Buenos Aires, 
      Caracas, Chile, Quito, y Santa Fe de Bogotá, y presentes en la información 
      de Melgar, muchos patriotas americanos han derramado ya su sangre. La 
      patria muere y pena en cada hijo suyo, aunque hay americanos espurios que 
      no participan de la inquietud revolucionaria. Añaden las notas un juicio 
      crítico muy severo contra la actitud de los bárbaros opresores que difaman 
      e insultan a los patriotas, que deforman la verdad y exponen la situación 
      a su modo y tratan de consumar la injusticia. De tal suerte, constituye 
      éste uno de los alegatos más severos y valientes a favor de los patriotas 
      y en contra del poder español y probablemente una de las [12] últimas 
      expresiones del poeta antes de su inmolación. El comento cumplía el 
      propósito de hacer más inteligible y directa la intención admonitoria del 
      poema, un tanto velada por la exigencia del arte, pero pleno de intención 
      revolucionaria en su estructura. Enlaza perfectamente en su sentido con 
      las notas vibrantes de la «Marcha patriótica» ya glosada y comentada.
           Por lo demás, las notas explicativas, que caracterizan en forma única 
      este poema, son bastante ilustrativas de la intención política de Melgar.
           En cuanto a la redondilla y glosa inserta al final del MS, que figura 
      con la indicación «del D.D. José Benito Lazo» (1783-1862), constituye una 
      de las pocas muestras literarias que se conocen del ilustre magistrado y 
      político, paisano y contemporáneo de Melgar. El poema de poco valor 
      poético y escasa significación y que en verdad es un mero ejercicio de 
      principiante, pudo corresponder a la época en que Lazo frecuentó las aulas 
      del Seminario de San Jerónimo de Arequipa, en que también se educó Melgar.



           Todos los textos del MS están escritos de puño y letra de Mariano 
      Melgar y al final de algunos de ellos aparece incluso la firma del propio 
      autor y otras veces su rúbrica característica.
           Otra particularidad que enseña el manuscrito son algunas anotaciones 
      marginales puestas también de puño y letra por el propio Melgar y 
      dirigidas a su amigo José María Corbacho. Esas anotaciones se refieren al 
      parecer a comentarios suscitados por el conocimiento anterior de la 
      composición copiada y por el comentario promovido entre algunos amigos del 
      poeta. Una nota marginal dice textualmente: «Compatriota: hoy me he 
      levantado con algunos síntomas de fabulista. ¿Qué dice Ud. de esto? ¿y qué 
      dirá esta tentativa?» (es la que precede a «El cantero y el asno»).
           Otra nota al pie de folio, la que sucede a la composición «Sepa la 
      cruel Melisa», reza lo siguiente: «No me acuerdo (de) los restantes 
      (versos), compatriota Corbacho». En el mismo poema hay un apunte al margen 
      de dos versos que dice «malo» como para mostrar su descontento con 
      respecto a su valor poético.
           La «Oda a la soledad» aparece en su copia fechada en Arequipa en 29 
      de marzo de 1813, o sea antes de su partida para su viaje a Lima. Firma 
      esta composición con el seudónimo «el Solitario».
           En otra parte del legajo se lee que la copia está dirigida «a los 
      señores de la Tertulia Literaria» y agrega la siguiente acotación: «Dirán 
      Uds. que me he vuelto predicador, pero no es sino que días ha he dado en 
      poner la verdad en verso», y sigue la transcripción de la «Oda a la 
      Soledad».
           A juzgar por algunas huellas de numeración no correlativa, se tiene 
      la impresión de que el MS fue mucho más voluminoso, y del que pudo haberse 
      entresacado algunos folios o que el legajo se formó con hojas sueltas 
      provenientes de un conjunto más numeroso. Probablemente el contenido total 
      del MS se formó con las hojas enviadas por Melgar a su condiscípulo y 
      contertulio José María Corbacho para que las diera a conocer en el grupo 
      de amigos de las letras que [13] dirigía en el distrito de Miraflores en 
      Arequipa, y a la que pertenecieron, entre otros, José Piñeyro, Mariano 
      José de Arce, Benito Lazo y el mencionado José María Corbacho.
           En cuanto a los textos éditos, su importancia para la investigación 
      literaria es incuestionable dado que ellos muestran algunas importantes 
      variantes en el contenido con respecto a la edición de Poesías (Nancy, 
      1878) y otras publicaciones basadas en ésta. Las variantes ponen de 
      manifiesto algunas alteraciones y erratas del texto de Nancy y también 
      demuestran que el editor de Melgar, don Manuel Moscoso Melgar, no sólo 
      descuidó la corrección de pruebas sino que se permitió la libertad de 
      introducir algunas modificaciones en los originales o que éstos llegaron a 
      sus manos con fallas o deficiencias que él no advirtió.
           En todo caso, quedaría en claro que el MS conservado ahora en la 
      biblioteca de la Universidad de Indiana no fue el que sirvió para la 
      edición de Nancy. Probablemente, el propio Melgar hizo de sus poemas 
      varias copias en diferentes momentos, introduciendo variantes, aparte de 
      que por más de medio siglo -entre 1815 y 1878- en que no hubo recopilación 
      impresa de los versos de Melgar, se difundieron muchas copias manuscritas 
      de los mismos que urge examinar y confrontar minuciosamente, a fin de 
      establecer el texto definitivo de los poemas del vate arequipeño.
           Por lo demás -y aun sin considerar el valioso aporte de los 5 poemas 
      inéditos y desconocidos- no ha de escapar a la penetración de criterio de 
      los entendidos, el singular y notorio interés estilístico de las 
      abundantes variantes contenidas en los textos éditos. El estudio y examen 
      de ellas hará posible la depuración, mejor aprecio y comprensión de las 
      composiciones melgarianas antes conocidas y ahora confrontables con los 
      textos recientemente hallados en el MS que ofrecemos al conocimiento de 
      los estudiosos de la literatura peruana.

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