... A
mi querido y viejo amigo Sergio, alias "Sangonereta"...
Fase
1ª
NEGACIÓN
... Sus experiencias anteriores en el campo sentimental, generalmente acababan precipitadamente, abortadas por su casi paranoica desconfianza, que a modo de escudo protector, utilizaba para prevenir el sufrimiento que le causaría ser víctima nuevamente de otra traición, ó de padecer otro desengaño amoroso, insoportablemente doloroso.
... Después de su traumático e indeseado divorcio, impuesto por su amada y joven esposa Sofía, Pedro, pasó más de tres años prácticamente misóginos, en los que su apática actitud hacia el sexo opuesto, lo llevó satisfactoriamente a quererse más a si mismo, cuidando cariñosa y egoístamente de su cuerpo y de su mente; logrando superar su inicial depresión y la preocupante falta de aprecio por la vida que sentía en aquellos primeros días; recuperando gradualmente su autoestima y convirtiéndose, milagrosamente, en un hombre totalmente nuevo; completamente diferente; subjetivamente feliz; seguro de si mismo, equilibrado y atractivo.
... Luego, un buen día, descubrió que ya estaba preparado para volver a subir al carrusel de la seducción y el coqueteo, del cual se había apeado siendo tan solo un joven adolescente, cuando a los dieciséis años comenzó su noviazgo con Sofía, con la que contraería matrimonio tres años después a pesar de la generalizada oposición por parte de ambas familias. Estaba a punto de cumplir los treinta años y decidió intentarlo de nuevo: deseaba volver a enamorarse y ser feliz. Pero, lógicamente, no le sería tan sencillo.
... El mundo había cambiado considerablemente desde sus tiempos de adolescente, y las técnicas actualmente de moda en cuanto a la seducción, no tardaría demasiado tiempo en descubrir que ya no eran las mismas. No fue fácil. Fue como volver a nacer y empezar literalmente de nuevo, por lo qué, mientras aprendía y se ponía al día, se propuso que jamás recaería en el mismo error: nunca más permitiría que otra mujer lo traicionara, y por supuesto, jamás volvería a consagrar su vida incondicionalmente a otra persona, como lo hizo con Sofía.
... El resultado final, fue un cúmulo experimental de relaciones esporádicas, breves y absurdas; habitualmente truncadas por la falta de confianza que ellas generaban en Pedro; ya que en muchas ocasiones, colaboraban considerablemente, favoreciendo dicha falta de fiabilidad con sus mentiras, mayoritariamente innecesarias; aportando con ello, un gran evidente obstáculo a cualquier frágil relación estable que comenzaba.
Fase
2ª
ACEPTACIÓN
... Pedro, actualmente, está sobrehumanamente enamorado de Rocío. Ella, le atrae irresistiblemente y le hace maravillosamente feliz. Pero, simultáneamente, le causa una preocupante, divergente, e incómoda ambigüedad emocional. Se siente terriblemente vulnerable e indefenso, puesto que su escudo protector de suspicacia y desconfianza, hasta entonces imperturbable, comienza levemente a debilitarse a favor de su amada Rocío, a la cual, excusa cada vez más asiduamente en sus pensamientos, protegiéndola de si mismo respecto a todas esas posibles dudas, eventualmente compulsivas e incontroladas, que su arraigada personalidad, hasta la fecha acertadamente desconfiada, le sugiere sobre ella.
... Él, es perfectamente consciente, de que debe ser firme en su determinación de no desconfiar nunca de su adorada Rocío, y sinceramente, se avergüenza interiormente cada vez que alguna de esas incómodas dudas le acorrala ó se cierne sobre él. Estoy seguro, de que en más de una ocasión, se reprochará a si mismo ser tan mal pensado, celoso, ó hasta paranoico. Pero, inconscientemente, también sé que no podrá ignorar eternamente las esporádicas evidencias, por qué... aunque en realidad solo se tratara de una nimiedad insignificante, hoy mismo, ella le ha vuelto a mentir.
... Pedro, a su manera, luchará todo lo que le sea posible en silencio, con el fin de eludir ó paliar el insoportable dolor que le causará aceptar su triste y reiterada realidad. Pero, lamentablemente, a pesar de que él conoce perfectamente a Rocío, entiende sus motivos, y en su mente la excusa incansablemente una y otra vez, es tan solo cuestión de tiempo, que finalmente, se encienda definitivamente esa maldita luz roja de peligro, que hará sonar la ineludible alarma de su cerebro, despertándolo fríamente y retornándolo fulminantemente a la perpetua y cruda realidad: alertándole, de que ella también es como todas las demás... ¡un ser humano!
Fin
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