El
Corregidor Juan de Rueda me hace compaña hasta la casapuerta y, de la que me
ayuda a colocar la capa de mezcla con la que, pobre bachiller, puedo ocultar el
mi esqueleto, pluga por que esconda a modo el libro prohibido al que acabamos
de hacer lectura: el Alchimiae Magnolia del Santo Tomás de Aquino. Ansí
lo hago y el blasfemo volumen, compartido más por amor hacia la su hija Julieta
que por creencia en tales prodigios, se reposa en la capilla de la mi capa
cuando salgo a la anochecida.
Aína
corro para la calleja que habrá de llevarme a la mi casa cuando siento unos
pasos a la zaga... El corazón se duele al temblar del pecho y, de recudida,
todo el cuerpo. No está Oviedo para paseos a deshora. Tórnome y acolumbro tres
sombras, la una d'ellas con lo que se aparece como un cuchillo desenvainado.
—Deteneos...
Sólo dos preguntas ¿En qué creéis y de qué parte estáis?
Pésame
el libro ahí a la espalda y no soy a forzar palabra. No hay luna y la voz de
aquel espectro antójaseme siniestra. ¿Cómo que en qué creo y de la qué parte
estoy? Los mis días se pasan en la Universidad, entre polvorientos legajos del
Digesto Viejo y, si hubiera de creer, a fé que la Diosa Duda habría de llevar
la mi devoción... ¿Y de qué parte estoy? ¿Serán acaso estos modorros enviados
de los Queipo de Llano o de los Miranda que, enemigos del Corregidor, al verme
salir de la su casa me creen enemigo también? ¿Y si son punteadores del propio
Corregidor que tiene a mal amonestarme por la impía lectura y los ardores por
la su hermosa hija?
—Repito
¿En qué creéis y de qué parte estáis?
¿Cómo
decir que no creo? ¿Y si son Hombres del Santo Oficio? ¡Santa Leocadia!...
Podrían llevarme con ellos a Valladolid y sacarme de las tripas al través de un
agujero en el vientre... ¿Y si digo que creo y son hombres de la Garduña que
dicen que anda agora por esta ciudad matando a la gente piadosa? ¿Y si respondo
en latín o en griego como si no fuera de este país? No... Podrían colegir que
soy extranjero enemigo... Santo Dios... Diga lo que diga me podrán sacar
mentiroso... Y con ello darme muerte y hacerme el tormento de la Toca o algo
peor... agggggggg!!!!!
—No lo
he de repetir más veces... ¿De qué parte estáis y...? Santo Dios se le han vuelto los ojos... Y echa
de la saliva por la boca como un espiritado...
—Le ha
dado un vaguido... Agora no podremos hacer el labor para la clase de Teología
Escolástica... Pasadme la pluma de pavo... Habremos de escribir NO SABE, NO
CONTESTA... ¡Santo Dios, lo que «encuesta» sacar la verdad en aquestos tiempos
de cambio y confusión...!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.