...
Para mi sobrinita Albane y para su adorable mamá, con muchísimo cariño...
Capítulo
único
LAS
MANECILLAS DEL RELOJ
... Francis está convencido de que la utopía es tan sólo el pretexto de los cobardes, los incrédulos o los incapaces, para no molestarse ni tan siquiera en intentarlo; y afirma categóricamente que la perfección es tan sólo una mezcla de defectos en armonía. Pero cuando los deseos se funden con recuerdos inapropiados espoleando los sueños, lamentablemente, la realidad suele ser ingenuamente asesinada. Después de todo, puede que el recuerdo sea tan sólo un simple preámbulo más del olvido.
... Las manecillas del reloj no se detienen jamás entre los minutos o los segundos para reflexionar sobre lo que han dejado atrás. El tiempo pasa impasible e indiferente a la huella que dejará en la historia. La relatividad conlleva pautas predeterminadas y no suele ser transigente, ni denota favoritismos personales. Entre el antes y el después lidian tan sólo meros instantes, aparentemente insípidos e insignificantes, pero que determinarán siempre el presente que nos afectará, implacable e indistintamente.
... Virginia vio alejarse a Francis de su propia vida, al tiempo que se acercaba temerariamente a una muerte repentina; pero no se trataba de una muerte física e inapelable, sino de un necio homicidio de sentimientos, anhelos y pasiones nobles. La manecilla del segundero de su coqueto reloj de pulsera cayó contando ese segundo en concreto como la hoja afilada de una guillotina, diseccionando la frágil fusión de sus almas con la precisión de un eminente cirujano. Realizando un corte certero en el fino cordón umbilical ficticio que hasta entonces unía sus imperecederos cuerpos.
... Ella vivía su presente planeando y soñando con el futuro. Su día a día pretendía tener la mirada tan centrada en el mañana, que lógicamente luego no lograba ver con claridad lo que sucedía hoy; algo que la devolvía compulsiva y periódicamente al pasado, lamentándose por haber desperdiciado su ayer. Le reprochaba a Francis su aparente despreocupación absoluta por el futuro, pero en realidad él tenía más controlado el mañana que ella, puesto que estaba perfectamente habituado a desenvolverse en el presente y ostensiblemente el futuro se le daría igual de bien.
... Del pasado al futuro tan sólo existen unas pocas milésimas de segundo. Es un brevísimo instante, pero es decisivo: es el que marca las diferencias en los posteriores acontecimientos que inevitablemente nos afectarán. Es un momento que pasará tan rápido en nuestras vidas, que apenas le daremos relevancia, y negaremos totalmente cualquier supuesta responsabilidad que le relacione con los hechos venideros que acontecerán. Aquí la suerte no tiene nada que ver y, al contrario que Virginia, Francis lo sabe muy bien. Los entresijos del tiempo no son competencia del reloj.
... Francis cree que la mejor forma de estar cerca de los que ya no están es estar sólo. No vivir el presente es como ausentarse de él: se abandona el hoy para mirar al mañana o al ayer y se pierde el vínculo con la auténtica e irrepetible realidad del momento. En cierta forma, Virginia casi nunca estaba realmente con Francis, porque su mente volaba imprevisible y descoordinada, siempre hacia otras épocas venideras o pasadas: jamás estaba allí donde reposaba su femenino cuerpecillo, de apariencia algo adolescente, tan tentador como el abismo para los aventureros. Su amargo adiós a Francis, fue más bien un dulce hola, que le abrió las puertas a un nuevo presente más prometedor para él y en el que brillaría la más esplendorosa pureza.
... Ahora él ya no está para cargar con todas aquellas culpas absurdas, pero su presunta responsabilidad prevalece en la mente de ella como el salvavidas de su propia conciencia esquiva, que la mantiene a flote en ese mar de desdichas que se alimenta golosamente de sus lágrimas injustificadas. Su pensamiento la abastece generosamente, suministrándole bandejas repletas de inconvenientes o reproches, que con gula enfermiza ella devora insaciablemente: al igual que reaccionaría una jauría hambrienta ante los aperitivos olvidados en el banquete de una boda truncada.
... Cada segundo es simultáneamente una parte del pasado, del presente y del futuro. Cada instante es una mezcla de ayer, de hoy y de mañana. Cada momento se alimenta de un antes, de un ahora y de un después. Francis muy pronto será un padre feliz. Los sueños de Virginia son ahora las vivencias de otra mujer. La vida transciende de forma natural y fluye más intensamente por quien la vive confiadamente y sin temor.
... Cuando avanzamos siempre nos dejamos algo atrás y, lo mismo que las manecillas del reloj, jamás podremos regresar para recuperarlo. Debes asegurarte de vivir a tope el presente, porque los dioses sólo permiten retroceder para disculparnos o perdonar; pero al hacerlo también corres el riesgo de desatender otro segundo mágico y verdaderamente actual, que inexorablemente tampoco volverá a repetirse jamás. Se suele decir que el tiempo no perdona, pero en realidad: el que advierte no es traidor. ¡Acaba de pasar otro segundo más!
Fin
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.