-¡Bueno! ¿Y de ande
saca argumento pa decir quel gobierno es malo, quel congreso es una parodia y
la justicia una frase? ...
Lo que hay,
compadre, y dispense, es que todos somos una punta de ladiaos, y no lo largo en
el sentido física, ¿eh? porque me voy rifiriendo á que le hacemos curva ó
gambeta[1] si le parece, al
camino e la razón...
Usted me cita la
miseria el pueblo, los derroches e la hacienda, los burdeles eletorales, el
sable e la guardia e seguridá, los barros del intendente, las ocurrencias de
Ugarte y. . . qué sé yo, sin riflesionar en lo que se agranda y se esagera ya
sea porque uno se mete á socialista y sueña con la regeneración e la sociedá
ó porque anda sin empleo y debe el cuarto y la comida...
-¡No crea, ché!
Usted piensa y opina en esa forma porque no ha prendido á hacerlo de otro modo,
porque usted insulta[2] el elemento pasivo
en la lucha quemos iniciao... como dice el dolor...
Y eso se explica por
ser usted, y se lo digo sin intención, representante e'una raza infirior, lo
cual á la vista está, si no se equivoca el ojo. Como güen criollo ques, no si
ha preocupao di lustrarse y apenas si ha laido en décima á Martín Fierro y
Santos Vega ó en historia á don Bartolo que se metió en vida ajena pa que lo
llamaran comedido ...
Hay que dir,
Ciriaco, á esas conferencias de que li hablo, y ler esos libros di Uropa pa
comprender la verdá e la vida social que está, hoy sujeta al capricho el
mandón y la ambición el ricacho.
-No le digo, Ramón,
que usted está loco. . .
Un porteño despegao
de sus tradiciones casi riéndose de Mitre[3] y de Santos Vega,
sin fijarse en que uno se jué hasta el mesmo infierno á conversarla con Dante[4] y el otro le armó
contrapunto á los demonios bajo un ombú, allá en la pampa ...
Y ni por ahí le
amito que me haga nombres y me compare, porque usted olvida lo más grande e la
patria, ques atualmente el pueta Guido[5] y en el pasao don
Liandro N.,[6] pa que sepa, sin
que me olvide como hombre grande, el dotor Terry[7] á cuyo menisterio
pertenezco en calidá de ordenanza, calidá
que la conservo por el color de mi facha que pasa é castaño oscuro y no porque
me falte el pensiero, como dice aquí el patrón.
Ustedes, ¿qué sacan
con tanto ruido? que les planchen el lomo, sí señor, y bien hecho po alterar
el orden ques la base por no vivir cada uno en su rancho, tranqüilo come il
pacarito in la cauta, pa usar la frase el pueta Trejo.[8]
-¡Púcha que la
macanea!
Usted entuavía si
agita en la tiniebla el oscurantismo sin palpitar esa fuerza que se viene
amontonando en cada cráneo y en cada corazón.
Usted está hecho pa
lucir esa botonadura e cobre y esas letras en la gorra, pa andar doblando la
nuca cuando entra el susecretario ó salen los diputaos, pa andar pisando
dispasio por la alfombra e la oficina, cuidao siempre de estorbar.
Vea, ché, qué
diferencia.
Yo nací pa
protestarla, lo tengo adentro, en la entraña; retobao y discutiendo siento que
vivo mejor, porque tengo bien metida l'idea de l'injusticia. Usted nació pa
servir, crealó, Ciriaco, sus manos han sido hechas pa irse á la visera[9] o sostener la
bandeja, su cuerpo pa encorvarse á saludar, sus dientes pa andar blanqueando
una risita de afeto y su lengua pa andar diciendo: señor.
Somos dos cosas
distintas por ajuera y por adentro; usted compra el "El correo e las
niñas" y le da por las postales; yo leo "L'unión obrera" y
"La vanguardia", estudiando en esas hojas la palabra e la verdá…
Conque yo soy un
sirviente y usted es un tipo de altura... Oigame sin corcoviar...
Tan cierto como que
se nos ha venido encima Pellegrini[11] á unificar los
partidos ya que no pudo la deuda, y á encajarle un muñecaso al país pa que se
estremezca y ruede alguna mala cabeza de alocau; tan cierto como que los
radicales están haciendo e las suyas en la otra banda y miran á don Carlos con
intención; tan cierto como que S. E., no ostante andar perfumao le toma mal
olor á todo, incluso a Roseti, que por el nombre prometió otra cosa; tan cierto
como que no soy rubio, es compadre, que ustedes, son unos insubordinaos, que
han hecho oficio el bochinche, trastornando la tranquilidá e la gente que
trabaja sin ambición de grandeza...
Y aura, dende que
han sacao á Palacios[12] por la Boca[13] y dende queste la está
abriendo en la Cámara sin que le lleven el apunte ni los taquígrafos, ya se
han craido dueños e la situación y han pensao acompañar á otro hasta el recinto,
pegando carteles en Monserrá[14] ¡Tá fresco!
¿Ustedes creen que
se hace un diputao como una huelga? En el atrio,[15] compadre, no se
engaña á naides ... Es como un banco ...
Pero a ustedes pa
tener prestigio les basta con vestirse de atorrantes, dejarse criar la barba y
la melena como nido e carancho, usar unos chamberguines caídos y engrasaos
volando en el pecho una corbata sangre e toro como una mariposa ensartada ...
-Cállese, Ciriaco,
y no profane, ¿qué sabe usted de igualdad?
-¡Dejate e cantar
jilguero, y predicar igualdades! vos sos blanco y yo soy negro. ¡Cómo vamos á
ser iguales!...
1905
[2] Ramón reproduce la prédica del
"doctor" aunque sin haber comprendido algunas de sus palabras; así
dice "insulta" en lugar de "resulta".
[3] Bartolomé Mitre (1821-1905).
Militar y político de gran gravitación en la vida del país a partir de la caída
de Rosas (1852) ; llegó a ser presidente de la Nación (18621868) y es autor de
Historia de la República Argentina (1882), Historia de Belgrano (la
independencia argentina) e Historia de San Martín (la emancipación americana).
Al cumplir ochenta años, el país le rindió caluroso homenaje como
reconocimiento por su trayectoria de hombre público.
[4] Dante Alighieri (1265-1321).
Célebre poeta florentino considerado el padre de la poesía italiana por su autoría
de la Divina Comedia, cuya versión castellana en verso (1891) pertenece a
Bartolomé Mitre.
[5] Carlos y Guido Spano (1827-1918).
Autor argentine cuya actividad poética, cultivada habitualmente en un tno menor
y con lenguaje mesurado pero pleno de resonancias librescas, le dio en su vejez
una celebreidad casi mítica entre sus contemporáneos.
[6] Leandro N. Alem (1845-1896).
Abogado y político argentino, fogoso orador que exaltaba multitudes, fue uno de
los fundadores de la Unión Cívica (1890) y el principal propulsor y jefe de la
Unión Cívica Radical (1891). Se suicidó, agudizando la crisis que vivía el
radicalismo en su etapa organizativa, pero la sombra mítica del caudillo
continuó alimentando la "causa reparadora" y su testamento político
se convirtió en una suerte de evangelio radical.
[7] Se refiere a José M. Terry,
ministro del segundo gobierno de Roca (1898-1904), a quien le cupo destacada
actuación en el conflicto fronterizo con Chile, ya que, enviado al país vecino,
fue quien logró la firma de los Pactos de Mayo (28 de julio de 1902), que
establecían que Argentina respetaba la soberanía de las demás naciones sin
inmiscuirse en asuntos internos ni externos y Chile aseguraba su intención de
no pretender futuras expansiones territoriales, aunque sin renunciar a los
territorios peruanos que ocupara durante la Guerra del Pacífico.
[8] Nemesio Trejo (1862-1916).
Periodista, payador y sainetero, ganó su popularidad en frontones y almacenes
orilleros y la afirmó definitivamente sobre los escenarios del "género
chico" criollo. Algunas de sus obras son La fiesta de don Marcas (1890),
Los políticos (1897) y Los inquilinos (1907).
[9] Evoca el ademán característico del
saludo respetuoso llevándose la mano a la visera de la gorra.
[11] Se refiere a los esfuerzos políticos de Carlos
Pellegrini que moriría al año siguiente (1906) y era entonces jefe del grupo
parlamentario que sostenía la política presidencial. Asimismo recuerda su
fracaso de 190'1, cuando había gestionado en Europa la "conversión de la
deuda pública" que consistía en unificar las de treinta empréstitos en
una deuda de 435 millones oro, a 4 % de interés y 1/2 % de amortización, con
una cláusula deprimente que indignó a la Nación y dio por tierra con las negociaciones:
garantía especial del depósito en el Banco de la Nación de una parte de
nuestras entradas en la aduana, a la orden de los prestamistas, que se
convertían así en fiscalizadores de nuestro patrimonio.
[12] El 13 de marzo de 1904, en la circunscripción 4ta.
de la Capital -la Boca-
había resultado electo el primer diputado socialista de América, Alfredo L.
Palacios, al aplicarse por primera vez la ley 4161 que, si bien mantenía el
sufragio público, había establecido ciertas garantías electorales como el padrón
permanente y el control de la elección por parte de los partidos.
[13]La Boca fue hasta 1880 un barrio
aislado con su vida propia y su especial característica de albergar múltiples
idiomas y dialectos. La mayor parte de las construcciones eran de madera sobre
pilotes, a causa de las inundaciones frecuentes, pero en 1900 ya se observaban
casas de material y calles con buenos afirmados, como consecuencia de las
prohibiciones vigentes en materia de construcción.
[14] El barrio de Monserrat, cuya iglesia era
parroquia desde 1769, estuvo habitado en principio especialmente por negros,
que sostenían habituales disputas con sus vecinos de la Boca; más tarde se lo
consideraba barrio de compadritos y cuchilleros.
[15] En el atrio de las iglesias, así
como en los edificios de las municipalidades o en las puertas de los juzgados
de paz, se colocaban las mesas receptoras de votos, en ocasión de elecciones.
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