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Carlos Mauricio Pacheco - Un vendido


-¡Qué vergüenza! ¿Y te has dejao uniformar?
-Ya lo ves, Pichulo; la necesidad...
-Salí de la luz, Ni aunque mi ande galgueando de hambre me encajo yo ese trajecito é nene, sin solapas, puro botón de lata, como ordenanza el con­greso...
-No, si vos m'ibas mantener con palabrerío y mate amargo. Hay que dir dentrando, Pichulo. ¿Di ande conocés la vida, si nunca has salido del alma­cén de Chinchino[1] ó de recorrer la linia Alma­gro,[2] compadreando una vidalita en la guampa?[3] ¿Has cráido embucharte al mundo con chambergo[4] requintao[5], un clavelito en loreja y una faca en la cintura? Las cosas cambean á la larga y lo nuestro se va yendo como cosa mala en medio ese ruido que aturde, pero engrandece... ¿No te dá estrilo[6] andar entuavía á sangre, cansaos el látigo y los ojos de pasearles el lomo á los mancarrones, arrastrando esas carrindangas que ya no cortan ni pinchan al lao de esos coches iluminaos como salones que ruedan? ...
-No sigás, Palito. Te has entregao como un ota­rio[7]; vos, el taita[8] e la Floresta, el que se plantaba como clavao en la plataforma el Anglo[9] viejo, el que usaba enterizos y pantalón á la francesa, el de la gorra ladiada y el pañuelito e seda solferino que asomao y caído por el bolsillo era una puñalada abierta en el corazón ... Decime ¿no te acordás? Cuando largabas el servicio pisando juerte por la vedera de la estación y entrabas al boliche llevando en los labios una risita e soberbia y un pucho aburrido de apretao; cuando te trenzaste á cuchillo con el mungginga[10] en el bailongo e Juanita y le hiciste al negro un barbijo[11] y una pera[12] á los botones sal­tando el cerco e la esquina…: Un criollo como vos... te has hecho grébano[13]...
-Dejate e cosas viejas, Pichulo, y no te sigás ri­yendo e l'extranjero.
Mirá cómo está Güenos Aires de distinto y de po­blao. Vos no sabés de ande viene, porque no has salido de tu gancho, de tu corneta y los rieles, por­que no sabés apreciar más guapeza que la del cuchillo ...    esa guapeza triste que lo lleva á uno al gorrete numerao y á los pabellones largos y fríos don­de el sol. caí medido y las paredes blanqueadas es­tán oliendo á miseria y á dolor. Yo entré una vez por un puntazo[14] ... en güena la¡, ¿eh? Vieras cómo me llenó el alma aquella pena e los condenaos. Ese olor que estaba en el uniforme e los lavaderos, en el pedazo e tumba, se me ha dormido en la nariz y me repuna entuavía como cosa de hospital... Pa com­prenderlo hay que ver dispués el cielo azulao y tranquilo sobre una sábana e máiz allá en las colo­nias. ¡Pucha si son guapos los gringos al lao de una trilladora!
-Ya veo, Palito; que has rumbiao pa la estancia el sonzo. Es claro, el país es de otros pa que lo apro­vechen y se reigan en Calabria de habernos sacao el jugo. Así lo ves que llegan flacos como hacienda en malos bretes, y en pocas güeltas saltan de vender lechuga á ser dueños de almacén, estropiando en el camino el bolsillo e los infelices... Tuito se lo van llevando, hasta el cariño á la tierra...
-¡Quién te ha dicho! En la tierra tuito es nues­tro, porque lo que cai brota y produce y al fin en casa se queda. Aura, pa mi es lo mesmo armarlo e chala que pitarlo toscano ó de la paja. Le pego á los tallarines y mi compadre el del Pilar me convidó la otra noche al paraíso el Marconi. ¡Altro[15] que tan­go y canción por cifra! Allí habías de oír música güena y cantar como por alta escuela, che. Daban l'Aida.[16]
-¿Y la venida?
-¿Qué venida?
-La venida que es de asfalto y los matungos re­falan... que vos sos un disgraciao que has ende­rezao pal lao de la gringada y desa letricidá que tuito lo aligera como aliento el diablo. ¿Pa qué ha hecho Dios á los caballos sino pa ... ser caballos y á los rebenques para asotar? A este paso no vamos á servir pa nada con tanto alambre y tanto fierro. -Pero mirá que sos atrasao. -Lo que soy es criollo puro.
-¡Lo que hace el hombre! Hasta las mesmas aves del cielo juyen miedosas y no se paran como antes andequiera porque esos hilos hacen de una paloma blanca un pedazito e carbón... Ansina que seguí nomás, Palito, dando patadas pal campaneo y tocan­do la milonga e la muerte en ese organito con ma­nija e bronce que hace ruido e juguete; yo prefiero vivir junto á mis tungos, hacer las curvas al trote sin mover el cuerpo y llegar tempranito á la cuadra e mi china., tocando una vidalita pa que salga al sa­guán y se quede ericantadita y me vea bien plantao en el pescante. Seguí como rejucilo sacando chispa e la vía ...
-Y vos Pichulo, seguí en "La Nueva"[17] y cui­dao con la otra, porque sos de los que no entran por el aro y no saben lo que es bueno. La evolución...
-¡No ve, los gringos! Si hasta el nombre le cam­bean á las cosas. En porteño siempre jué rivolu­ción... Adiós, Palito, ya no sos hijo el país, sos hijo 'esos... ¡sos un vendido!



1905



[1] Popular y conocido lugar de reunión de los mayo­rales.
[2] La sección Almagro de la empresa Anglo de tran­vías, la que inauguró el 30 de julio de 1902 el servicio eléctrico, con cuatro coches.
[3] Se trata de un mayoral. Las crónicas sobre la época cuentan que los mayorales usaban camisas bien almido­nadas, pañuelo al cuello, quepis y cornetas de guampa o metal, cruzadas sobre el pecho. Cada conductor tenía su toque o fanfarria personal en los cruces como prevención. o frente a alguna casa, como serenata para su dueña...
[4] Chambergo: sombrero de copa campanuda y ala ancha levantada por un lado y sujeto con presilla.
[5] Requintar: poner demsuado esmero o artificio en lo que se hace o dice, o en el atavío de una persona (popular).
[6] Estrilo: impaciencia, irritación, rabia (lunfardo).
[7] Otario: en el lenguaje delictuoso es el cándido, el elegido para haerlo víctima de una estafa. Por extensión,  tonto.
[8] Taita, hombre valiente y audaz (popular).
[9] Forma popular de llamar al tranvía de la empresa del mismo nombre, cuyos coches estaban pintados de color crema, y que más tarde se llamaría Anglo-Argentina.
[10] Se pronuncia "munyinga" y proviene del afronegris­mo "muxinga": zurra en la boca de los niños negros. a los que luego pasó a designar. En este caso se refiere despectivamente a un negro adulto.
[11] Barbijo: herida en el rostro (popular).
[12] Pera (hacer la):  dejar esperando.
[13] Grébano: Italiano (lunfardo). Por extensión, gringo, en general.
[14] Puntazo: puntada inferida con un arma blanca.
[15] Altro que: del italiano, otra que (exclamación interjectiva).
[16] Célebre ópera de Giuseppe Verdi. Obsérvese el tri­ple equívoco en cadena: "l´Aida" suena como "la ida", que da lugar a preguntar por su antónimo, "la venida"; esta expresión, a su vez, coincide fónicamente con "la ave­nida", al menos en una dicción descuidada o en una con­versación porteñamente intencionada.
[17] "La Nueva" era una empresa de tranvías cuyos co­ches recorrían los barrios nuevos de la ciudad, hacia 1900.

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