Greg Bear es autor de 26 novelas, siendo la más reciente Darwin’s radio (Harper Collins) 2215 CE.
La vida, aunque no la inteligencia, abunda bajo los hielos de los planetas congelados.Greg Bear
El descubrimiento de más de 15.000 Objetos
de Hielo Profundo Masivo (OHPMs) en órbita alrededor de planetas supermasivos
en la vecindad interestelar próxima tiene el potencial necesario para
revolucionar nuestro conocimiento sobre lenguajes biológicos. Los lenguajes
generados por el fenotipo para las formas de vida terrestres con registro de
ADN pueden ser ordenados fácilmente en función de una serie de reinos. Por
ejemplo, muchas plantas se expresan filogenéticamente de acuerdo con el famoso
lenguaje Zinn-Wang, decodificado por primera vez a mediados del siglo XXI.
La Archaea, comúnmente utilizada como
Piedra Rosetta para todos los primitivos lenguajes de ADN, ha
proporcionado profundas revelaciones sobre biologías no-terrestres que han
avanzado al nivel de ADN.
Los lenguajes de ARN en virus terrestres
constituyen una Torre de Babel virtual, indicando una mezcla degenerada
y mutacionalmente rica que todavía puede imponer la duplicación del ADN en los
anfitriones infectados. Sin embargo, los primeros sistemas de codificación de
ARN encontrados fuera del Sistema Solar pueden ser traducidos a menudo a los
lenguajes basados en el ADN de la Archaea, y estos pueden constituir los
lenguajes fijos de la vida más básicos.
Los OHPMs presentan habitualmente de siete a
nueve veces la masa de la Tierra y están formados por capas de agua helada, de
2000 a 5000 Km. de profundidad, situadas sobre un océano líquido a alta presión
(OLAP) que reposa sobre un manto rocoso fundido. En el centro se encuentra el
núcleo rico en hierro y azufre.
El interior es cálido debido tanto al calor
latente como a la radioactividad (principalmente Torio-90), así como a la
fricción de marea generada por la interacción con el planeta supermasivo
alrededor del cual orbita. Las temperaturas en el OLAP pueden exceder
fácilmente los 130º C. Los OHPMs pueden constituir los cuerpos sustentadores de
vida más comunes del Universo.
Las sondas auto-guiadas de Neutronio (SAGN)
han penetrado en siete de estos objetos de hielo profundo y han obtenido
interesantes datos. Sondas suplementarias fabricadas con materia normal,
transmutada del neutronio y liberadas en el OLAP, desarrollaron análisis
in-situ de toda la química del carbono y enviaron la información a las
estaciones de investigación en órbita.
Lo más extraordinario de las biologías de
los OHPMs es precisamente que puedan existir bajo esas extraordinarias
condiciones. Una vez más, se demuestra que la vida puede comenzar y prosperar
en cualquier lugar en el que haya agua líquida y los elementos necesarios.
En concreto, los análisis de los lenguajes
de ARN y ADN se han llevado a cabo en tres ecosistemas de OLAPs. Debido al
limitado rango de exploración de las sondas, no se conoce la extensión total de
estos ecosistemas: sin embargo, cada OHPM explorado posee vida.
Uno de los ecosistemas (OHPM 2341a) está
todavía en una "despilfarradora" fase rica en mutaciones de ARN, sin
organismos complejos en la que no se ha detectado ADN. Aquí, cada pocos meses
pueden surgir de forma natural esquemas nuevos de codificado genético, y la
competición entre esquemas de codificado es probable que sea extrema. (En la
Tierra, la aparición de lenguajes genéticos competentes y estables puede haber
llevado mas de 1000 millones de años).
Los otros dos ecosistemas (OHPM 5756b y OHPM
349x) han entrado en la época más estable del ADN y muestran notables
similitudes entre ellos.
La característica más llamativa de estos
sistemas es lo brillantes que son, teniendo en cuenta que están totalmente
ocultos de cualquier luz estelar. Las sondas móviles han enviado imágenes de
estructuras similares a inmensos arrecifes brillando tan intensamente como
varias lunas llenas, rodeados por una espesa, lenta y agitada masa de microbios
dependientes de la luz. Alimentándose de estos microbios vive una red de
filtros, bordeados por cilios en espiral, capaces de juntarse en unidades
mayores o separarse en otras menores.
Altas chimeneas espirales, como columnas barrocas
en una iglesia, expelen agua caliente en la zona superior del manto, creando
penachos que pueden extenderse muchos kilómetros. Estos penachos se despliegan
en la capa superior del hielo, erosionando suaves cúpulas de casi cien
kilómetros de diámetro y normalmente de menos de un milímetro de profundidad.
Estas cúpulas recogen el oxígeno liberado de las acciones fotosintéticas de los
organismos. Debido a la extrema presión entre el agua y el hielo, el oxígeno es
obligado a retroceder, pero durante este breve periodo de tiempo, bosques en
miniatura de organismos oportunistas crecen bajo las cúpulas, extrayendo todos
los beneficios gracias a un metabolismo del oxígeno más eficiente.
No se conoce el límite superior de
organización en los ecosistemas en los OHMPs. Se han encontrado ecosistemas
típicos de inteligencias distribuidas, e interaccionan para formar redes
neuronales complejas que gobiernan los ciclos vitales del OHMP (como en la
Tierra). Sin embargo, todavía no se han encontrado inteligencias nodales
condensadas como por ejemplo animales grandes. En cambio, la inteligencia
parece congelada en una etapa muy primitiva y distribuida.
Esto puede reflejar la improbabilidad de la
existencia de cualquier inteligencia en el interior del OHMP que nunca es modificado
por cambios medioambientales importantes y mucho menos, se da la oportunidad de
observar el Universo exterior. (Los OHMPs parecen ser extraordinariamente
estables a lo largo de cientos de millones de años).
La imposibilidad de salir a través del profundo
hielo y escapar al espacio limita el potencial de crecimiento de hipótesis
concentradas, motores, como viene definido por el diagrama de Turing-Watteau,
de información nueva frente a oportunidades de expansión.
Algunos investigadores sugieren que el
sembrado de artefactos provocadores ("Clarkeing") bajo el hielo
profundo podría estimular la condensación de inteligencias concentradas, o como
mínimo, inducir algunas propiedades emergentes interesantes. El diseño de estos
artefactos está incitando actualmente intensos debates. Como un jefe
investigador de comunicaciones ha cuestionado, "¿cómo se edifica el
cieno?".
Aprovechando las comunidades bacterianas en
la Tierra, a finales de siglo se podría proporcionar una plantilla sobre la que
trabajar con los ecosistemas de los OHPMs, añadiéndolo a la lista de seres a
los que actualmente podemos hablar.
Edición digital de Igor Cantero
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.