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Economía y petróleo durante la Guerra del Chaco (resumen) - Alfredo M. Seiferheld

"El petróleo en la cuestión del Chaco es un factor muy importante. Existe la más fundada sospecha de que la guerra del Chaco fue causada por la necesidad de dar salida a los productos por un oleoducto exclusivamente controlado por la Standard Oil". (De un memorándum confidencial pasado por el presidente paraguayo Dr. Eusebio Ayala al ministro en Buenos Aires Dr. Vicente Rivarola a finales de octubre de 1934).

(Prólogo de Miguel Ángel Pangrazio) …Entre las causas que confluyeron a desatar la tormenta en el cielo Boreal pueden citarse: 1°) la expansión territorial a que aspiraba Bolivia para obtener una salida sobre el Río Paraguay que así la uniría al Atlántico, 2°) los intereses creados de la Standard Oil que a través de políticos y militares del Altiplano procuraban asegurarse la cuenca petrolífera del Chaco, y 3°) la agresividad de los altos mandos bolivianos.
Como segunda causa anotamos la tiranía del capitalismo extranjero, con olor a petróleo…
…Sólo en 1935, ya terminada la guerra, se tendrían las pruebas del tráfico ilegal realizado por ella desde principios de 1926 a través de un oleoducto clandestino que cruzando el río Bermejo unía Aguas Blancas en Bolivia con Aguas Blancas en la Argentina. Los rumores sobre este tráfico comenzaron a correr en Bolivia hacia 1930, pero apenas fueron tenidos en cuenta.
…El General Alfonso Baldrich escribía en Buenos Aires el 11 de marzo de aquel año que la Standard Oíl había hecho "tentativas solapadas y subrepticias, tendiendo las cañerías desde Aguas Blancas (Bolivia) a Aguas Blancas (Argentina), sin haber pedido autorización a nuestro gobierno tal como si para ella la Argentina fuera una prolongación del protectorado o factoría que ha construido vergonzosamente en el Altiplano". 35
…En aquel candente 1930 era derrocado en Bolivia el Presidente Siles, asumiendo el mando una Junta Militar. La consideración que merecía la conducta de la Standard quedaba relegada a segunda instancia. Cuestiones inmediatas reclamaban la atención del gobierno, algunas que hacían a su misma seguridad interna. En tanto, la empresa norteamericana proseguía sus faenas sin mayores interferencias, pero con la complicidad de algunos altos funcionarios bolivianos.
…El procedimiento era sencillo y rutinario: en la zona boliviana de Bermejo se había descubierto petróleo. La región limitaba con territorio argentino, separado por el río del mismo nombre y por la Juntas de San Antonio. La Argentina negaba el paso de combustibles bolivianos para exportación, pero estaba dispuesta a adquirirlos. La Standard Oíl tenía particular interés en abastecer el mercado uruguayo, de mucho consumo por entonces, así como el del Río de la Plata en general. La empresa, para el logro de sus fines, ocultó al gobierno de Bolivia el hallazgo de varios pozos productivos a fin de eludir el pago de los impuestos correspondientes a los años de explotación y mantener, igualmente, sus concesiones como si no hubiesen pasado del régimen de simple exploración -que pagaba ínfimos impuestos- al de producción que debía abonar sumas mucho mayores. En 1932, año del inicio de la guerra, el petróleo cobraba valor estratégico, amén de comercial: La compañía lo exportaba a través del citado oleoducto que cruzaba el río Bermejo, con destino a su subsidiaria, la Western India Oíl Company. La producción era de unos 800 barriles diarios que se refinaban en Elordi, de propiedad de la Standard Oíl en territorio argentino.
Estallada la guerra, la compañía no dio muestras de apearse de su postura de sospechosa dualidad: produciendo para Bolivia y apoyando en los Estados Unidos sus reclamos -no debe olvidarse su influencia para el logro de importantes empréstitos en los años veinte y la compra de armamento durante la guerra- se declaraba por otra parte neutral, pero vendía combustibles al Paraguay a través de la Argentina (parte del cual provenía de la misma Bolivia). "La Standard Oíl, afirma Enrique Mariaca, no jugó limpio con el pueblo y el gobierno bolivianos en los momentos dramáticos y decisivos de esta campaña (del Chaco) y esto constituyó un fermento que años más tarde maduraría hasta conducir a la caducidad de las concesiones de esta empresa... La insolencia de la Standard llegó hasta la negativa para el abastecimiento de los carburantes requeridos para la contienda". 36 Carlos Montenegro, otro defensor de las riquezas del subsuelo boliviano, afirma que la compañía "dañó a la patria con su silenciosa política negativa que aisló la enorme fortuna petrolífera de Bolivia y la condujo de tal modo criminoso, que esa fortuna sirvió al interés enemigo, actuando siempre contra el interés nacional". 37
…Sin excepción, historiadores y escritores bolivianos censuran la conducta de la Standard Oíl en su país antes y durante la guerra. Eduardo Arze Quiroga, compilador de la importante documentación del archivo de Daniel Salamanca subraya que la Standard se comportó durante el conflicto "como un ente comercial frío que, además de negar a Bolivia la provisión de gasolina de aviación que requería para su fuerza aérea, vendió combustible, simultáneamente, a los dos ejércitos en guerra. A Bolivia en boca de pozo al precio de 0,18 Bs. por litro y al Paraguay, desde el lado argentino, a un precio correspondiente". 38
…La falta de gasolina de aviación en Bolivia durante la guerra; era por demás visible a través de numerosos cifrados cursados por su Ejército. E inclusive en 1941 el entonces canciller boliviano Alberto Ostria Gutiérrez denunció en el Parlamento "que, hechas las averiguaciones por la Legación de Bolivia en Buenos Aires se llegó a comprobar por datos fidedignos que la Standard Oíl vendía petróleo al Paraguay durante la campaña del Chaco y concedía importantes créditos a este país. Un funcionario de la Legación de Buenos Aires, cuando la desempeñaba el señor Julio A. Gutiérrez, ha declarado que por entonces la agencia filial de la Standard Oíl en esa capital hacía embarques de petróleo al Paraguay durante la guerra del Chaco". 39
Apenas concluida la guerra la denuncia acerca del oleoducto clandestino tendido a través del río Bermejo acaparó la atención general. El pozo boliviano N° 2 del Bermejo, uno de los más ricos de la zona, habría producido millares de barriles con destino al campamento petrolero de Aguas Blancas, en territorio argentino, supuestamente empleados como combustible para equipos de perforación que la Standard Oíl poseía en dichos suelos. La situación adquirió un nuevo cariz cuando a finales de octubre de 1935 dos diputados argentinos, Rafael N. Lencinas y José María Saravia recorrieron la zona y denunciaron desde allí oficialmente la existencia del citado oleoducto clandestino en la provincia de Salta, colocado por debajo del lecho del río. La noticia impactó en Bolivia que aún sufría los efectos de la desastrosa conducción político-militar de la guerra y que se hallaba particularmente sensibilizada ante cualquier denuncia que, como ésta, podría significar deslealtad y algo más contra los intereses del país. La humillación y la burla de que se sentían víctimas sus dirigentes ante las revelaciones de los legisladores argentinos tornaron forzosa la adopción de medidas contra la compañía norteamericana. Las circunstancias empero, no eran propicias. "La sanción contra la empresa, por defraudación, se habría producido en 1935, afirma Gustavo Chacón, pero en la Conferencia de Paz actuaban personajes norteamericanos vinculados con la compañía culpable. La Standard Oíl perjudicó la defensa de Bolivia durante la guerra del Chaco; y los servidores de la `internacional del petróleo' podían malograr la paz que con tanta ansiedad buscaban dos pueblos hermanos que por incomprensión se agredieron." "El doctor Saravia -decía “La Prensa” - manifestó que había visitado en compañía del doctor Lencinas la zona de Agua Blanca, en el territorio limítrofe con Bolivia y separada de este país por el río Bermejo. Añade que encontraron a orillas del mismo río y sobre la parte argentina cuatro pozos de la compañía Standard Oíl, uno de los cuales está en la misma orilla y separado por unos 110 metros del pozo más próximo de la banda opuesta del río y situado en tierra boliviana. Agrega que éste pozo produce un afloramiento de petróleo a la superficie sin necesidad de bombear y por medio de una cañería que no es como la de los otros pozos de perforación, sino de extracción de petróleo, según lo comprobaron con el técnico de Yacimientos Petrolíferos Fiscales ingeniero Grannini. Los pozos situados en el territorio boliviano, dice el doctor Saravia, se les informó que están cerrados, no obstante que, como se sabe, son los más ricos que la compañía Standard Oíl posee en Sudamérica. Añade que en el caso de extraerse allí petróleo éste no tendría salida sino por el territorio argentino, en la zona de Agua Blanca. Según la citada empresa, jamás extrajo petróleo de los pozos bolivianos. Debido a esta circunstancia, nos agregó, de estar cerrados los pozos de Bolivia, la presión del gas hacia abajo es muy fuerte y ello facilita la salida del petróleo al pozo más cercano situado en la República Argentina y por el cual aflora el combustible. De ahí, continuó el doctor Saravia, que no resulta raro el hecho de que estos pozos situados en territorio argentino sean los que más producen de los que posee la compañía Standard Oíl y también los Yacimientos Petrolíferos".

…La Standard Oíl no jugó limpio con Bolivia durante la guerra. Acaso las cantidades exportadas según denuncias bolivianas no reflejen cifras reales, pero cae de suyo que la empresa no se comprometió incondicionalmente con el país que le había otorgado importantes concesiones. Fluctuando hábilmente -cabe admitirlo- según las oscilaciones de los acontecimientos bélicos, cuando advirtió que el curso de los mismos no se inclinaba hacia Bolivia corno había supuesto en un principio, adoptó una actitud más bien contemplativa, sin realizar mayores esfuerzos por proveer de combustibles al país donde operaba el que debió abastecerse durante todo el curso de la guerra también de pozos y refinerías peruanos….