... Para mi querida tía Mª de los Ángeles y para todas sus encantadoras compañeras...
Capítulo único
DEL CREPÚSCULO AL OCASO
... Amanece lentamente en el valle y las sombras nocturnas huyen acosadas por los primeros rayos de sol. El canto de los pájaros se funde en melodía improvisada con el sonido del viento que, ajeno a su gran poder erosivo, juguetea alegremente con las sumisas copas de los pinos y eucaliptos que alfombran desordenadamente todo el paraje, creciendo en asimétrica armonía mientras multitud de insectos revolotean entre los matorrales, acompañando con el zumbido de sus aleteos al espontáneo y lejano ladrido de Sansón: el perro labrador de Gonzalo, que todas las mañanas espera impaciente a que su dueño le abra la puerta de la calle para dar su cotidiano y tan preciado paseo matinal; por supuesto, con el clásico pretexto lógico de hacer sus necesidades.
... Revoloteando en antiestética coreografía, una preciosa mariposa luce su bella policromía, mientras atraviesa el jardín de Jacinta: donde las rosas, los claveles y las gardenias bailan ahora batidas por una suave brisa. Uno de los dos jóvenes hermanos Fernández, precisamente el más pequeño, de cinco años de edad, se ha distraído mirándola y su hermano mayor ha tenido que tirar de él por el brazo, para que no se quedara atrás rezagado; se dirigen a la escuela, con sus pesadas mochilas cargadas de libros colgadas a la espalda, y probablemente, como siempre, llegarán con retraso.
... Al doblar la esquina de la farmacia, los dos niños se han cruzado casualmente con Sansón que, por perseguir maliciosamente a un gato callejero, hoy ha realizado una variante en su recorrido habitual, acabando frente a la puerta de la tienda de ultramarinos de Víctor: quien le ha dado refugio al felino en su establecimiento y lo está acariciando en estos momentos, mientras el animal ronronea complacido, recostado cómodamente sobre el mostrador.
... La mirada del gato se pierde ahora en Alicia, la simpática costurera vecina de Víctor; que a pesar de sus noventa y dos años de edad se mueve con increíble agilidad y soltura, mientras abandona el negocio de su vecino, transportando varias bolsas de plástico blanco que lleva repletas de comestibles: esa misma tarde recibirá la visita de sus hijos y sus nietos, a quienes ha invitado a merendar. El gato aprovecha para salir camuflado detrás de la anciana y, tras comprobar que Sansón ya se ha marchado, continúa su silencioso recorrido bajo los vehículos estacionados en la avenida principal.
... Ahora el sol domina el cielo marcando el mediodía, tímidamente escoltado por algunas pequeñas nubes. Sansón ya ha regresado a su casa y duerme plácidamente la siesta, acostado a los pies de su amo. Los hermanos Fernández también han culminado su jornada escolar y retornan perezosamente a su hogar; pero, como de costumbre, dando un premeditado rodeo para pasar por el parque, donde disfrutan enormemente balanceándose en los columpios o descendiendo incansablemente por el tobogán. Posiblemente, el gato amigo de Víctor también estará durmiendo por ahí, escondido en alguno de sus sitios preferidos, como el tejado del taller de Felipe, o en el interior del camión averiado de Javier.
... El día prosigue con su ritmo de costumbre y los nietos de Alicia ya están terminando de merendar. La mujer es inmensamente feliz con las visitas de sus familiares, pero comprensiblemente, suele acabar extenuada. Aunque, afortunada o desafortunadamente, ellos nunca vienen a verla más de una vez al mes. El tañido de las campanas de la iglesia próxima les recuerda a todos que ya son las seis de la tarde. Las nubes están acorralando al sol progresivamente, acelerando el atardecer. Pronto caerá la noche nuevamente en el valle y habrá pasado un día más.
... Poco antes de oscurecer, Jacinta se tomará un café en la terraza de su vivienda, deleitándose orgullosamente con la maravillosa belleza de su adorado y magnífico jardín; y quizás, hasta vea también la preciosa mariposa que observó el pequeño de los Fernández, merodeando las delicadas y variadas flores que lo pueblan; aunque, probablemente, ignorará por completo que la corta vida del insecto no se prolongará lo suficiente como para poder volver mañana por allí...
Fin
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