... Para mi querida hija Mónica y para su adorado novio Xera...
... Y para mi preciosa "Gallinita"...
Capitulo 1
EN EL GALLINERO
... Cada nación, pueblo, ciudad ó barrio, es algo así como un variopinto gallinero, en el que inevitablemente siempre podrás encontrar algunos jóvenes pollos idealistas rodeados por una gran mayoría de viejas gallinas impertinentes y algún que otro gallo prepotente y necio, ingenuamente convencido de que nunca fue como los demás; es el gallináceo que, no sé exactamente si afortunada ó lamentablemente, cada vez suele escasear más: el gallo que nunca fue pollo.
... Evidentemente, todos los gallos llevan en su naturaleza el instinto de exhibirse ante las gallinas, luciendo altivamente sus generalmente llamativos plumajes, con la cresta erguida y el paso aparentemente marcial; despreciando ó desafiando agresivamente a los individuos de su mismo sexo, por considerarles lógicos rivales en sus arquetípicas maniobras de seducción; olvidando ó aparentando no recordar, que algún día odiaron dichas conductas, y hasta puede que se prometieran a si mismos no caer en ellas jamás... ¡lo reconozco, hoy me apetece divagar!
... Las gallinas, por su parte, manifiestan varios tipos de comportamientos siempre contradictorios, que irán habitualmente asociados a su edad, a su experiencia personal, ó a su grado de madurez, principalmente sexual. Aunque, todas ellas, se limiten a mostrarse ajenas e indiferentes ante los devaneos y desplantes de los gallos, indudablemente, son las únicas responsables del desencadenamiento de dichas conductas por parte del sexo opuesto, ya que secretamente disfrutan enormemente con el clásico espectáculo ritual masculino, en base al cual puntúan la virilidad del que se exhibe ante ellas: eso es algo que los gallos suelen aprender desde que son jóvenes inexpertos, al escuchar casualmente las típicas conversaciones de las gallinas adultas que les rodean, que estúpidamente parecen olvidar, que sus polluelos algún día también crecerán, e inevitablemente se convertirán en gallos similares a los que actualmente ellas idealizan ó rechazan.
... Así han sido siempre las cosas en todos los gallineros del mundo, y así seguirán siendo eternamente mientras las gallinas se comuniquen cacareando e incuben en sus huevos esas conductas que secretamente tanto les agradan. Por lo tanto, es fácilmente deducible, que el gallo que nunca fue pollo, es estrictamente necesario para la continuidad de la especie, puesto que si recordara su infancia muy posiblemente no desearía reproducirse, ya que le repugnaría terriblemente relacionarse con el sexo contrario; y por supuesto, ésta misma teoría podría ser perfectamente aplicable también para las gallinitas.
... Resumiendo, si tu fueras un coyote hambriento y lograras colarte dentro de un gallinero, ¿que preferirías almorzar?, ¿huevos, pollitos, gallos ó gallinas?, ó tal vez, lo dejarías en manos del azar y te comerías lo primero que encontraras a tu alcance hasta saciarte... después de todo, que más da...
Capitulo 2
EN EL ASADERO
... En fin, supongo que cualquier psicólogo de pacotilla en base a tu presunta respuesta a mi gran pregunta culinaria, podría supuestamente averiguar que clase de depredador eres realmente, pero... ¿y a quien le importa?...
... La cruda realidad, es que el dueño del gallinero es también el feliz propietario de un asadero, y tarde ó temprano inevitablemente, tanto los huevos y los pollos, como los gallos y las gallinas, acabarán todos dentro de algún estómago, y eso nadie lo impedirá, a no ser que al pobre hombre le impongan algún tipo de precinto sanitario, por qué desafortunadamente sus animales sufren alguna extraña epidemia. Con lo cual, lógicamente, los vecinos del dueño del gallinero seguro que especularían sobre si se trata de un brote de la famosa gripe aviar, ya que gracias a la televisión creen estar perfectamente informados sobre los temas de actualidad... ¡ya lo advertí, hoy me apetecía divagar!
... Y ahora, es cuando llegamos a esa parte de la historia, en la que el veterinario visita el gallinero, y a pesar de que desconoce inicialmente por completo la causa del malestar de las aves, diagnostica con falsa convicción y le pasa una desorbitada factura al propietario, después de recetarle a los animales un potente antibiótico de amplio espectro, puesto que no puede tratarse de otra cosa más que de algún tipo de infección...
... A parte de todas las posibles reacciones psicosomáticas de los antiguos clientes hipocondríacos del asadero, el propietario será victima también de una considerable sanción, impuesta por atentar indirectamente contra la salud de algún molesto depredador, que hoy es víctima de una presunta gastroenteritis, tras allanar furtivamente la semana pasada el gallinero y apropiarse indebidamente de una docena de gallinas ajenas. Pero éste último detalle carece de importancia, ya que dicho delincuente al parecer está actualmente protegido por estar en vías de extinción.
... Personalmente, opino que la epidemia en el gallinero es totalmente ficticia, y que tanto los supuestos enfermos como el corrupto veterinario están compinchados para dañar al propietario y acabar con su negocio, a la vez que le roban sutilmente su pequeña fortuna. Pero eso también es irrelevante aquí. El caso, es que al llegar al asadero, todos los gallos se comportan siempre como pollos y hasta cacarean igual que las gallinas, aunque no hayan llevado la misma vida.
... Por suerte ó por desgracia, para los bípedos inquilinos alados de cualquier gallinero, esa será siempre la única realidad, a no ser que algún día, al pasar por delante de la estantería de los huevos en tu habitual supermercado, sientas que en cada uno de esos cartones hay media docena de vidas truncadas, y que eres cómplice ó consentidor del que impasiblemente las aborta. Pero no dejes de picotear tortilla, recuerda que solo divagaba...
Fin
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