... Gracias a todos los que me leéis asiduamente, por ser mi principal estimulo para seguir escribiendo, favoreciendo que continúe dando rienda suelta a mi modestamente inagotable creatividad...
... Y para los que duermen ajenos, mientras los demás anhelan verlos despertar...
Capitulo 1
UN ADIÓS MUDO
... Probablemente, tú también habrás escuchado, en más de una ocasión, ese dicho popular, un tanto pesimista para cualquier espíritu ambicioso, que nos advierte de que, en ésta vida, no se puede llegar a tener todo.
... Puede que dicha afirmación sea cierta, y que todas esas personas a las que consideramos seres privilegiados, y a los que envidiamos sana ó insanamente por creer que han llegado a la cima, en realidad tan solo estén actuando, para aparentar que han triunfado, que son plenamente felices y que, al contrario que los demás, pueden acceder a todo cuanto desean... ¡no sé!...
... En todo caso, si ese dicho fuera cierto, supongo que lo más inteligente por nuestra parte, ya que no se puede tener todo, sería centrarnos únicamente en lo que si podemos alcanzar ó poseer, y sobre todo, en lo que verdaderamente deseamos, lo que nos interesa ó sabiamente nos conviene, y por supuesto, en lo que de verdad nos hace feliz... ¿a quien le interesa lo demás?
... Marta, lleva cuatro años deseándolo, tres planeándolo, y durante los últimos seis meses, lo ha estado preparando todo minuciosamente para, por fin, llevar a cabo su supuestamente comprensible divorcio de su ausente marido Gustavo. Hoy, finalmente, superando sus remordimientos, ha encontrado el valor necesario para acercarse al oído de su indiferente esposo y comunicarle su deseo de abandonarlo definitivamente, para poder comenzar una nueva vida con su adorado amante Alberto, con el que mantiene una discreta relación esporádica desde hace ya cinco años.
... A pesar de que algunas lágrimas de Marta se deslizaron y humedecieron la mejilla derecha de Gustavo, en el momento en que ella le daba un último beso de despedida, él ni se inmutó. Luego, Marta abandonó la habitación de su marido y se reunió con Alberto, que la esperaba fuera en un taxi para dirigirse al aeropuerto, donde tomarían un avión que los llevaría fuera del país. Ya no volvería a visitarlo nunca más...
Capitulo 2
DURMIENDO DESPIERTO
... Mientras Marta se alejaba para siempre de Gustavo, él proseguía sumido en su onírica realidad, durmiendo despierto y viviendo dormido; tendido en el lecho de su artificial existencia asistida hospitalariamente; rememorando, una y otra vez, secuencias de su pasado, ó paseando virtualmente por algún ficticio rincón del apasionante mundo de sus sueños.
... Universos alternativos y carruseles coloridos; playas paradisíacas al caer la puesta de sol; exuberancia femenina contoneándose coquetamente; parpadeantes neones y alegres lucecillas de una gran ciudad; multitud de caras desconocidas y entre ellas alguna familiar; parajes exóticos al atardecer ó al amanecer; montes, laderas, valles, calles; preciosas vistas desde la terraza de un apartamento en la costa, ó la confortable habitación de algún lujoso hotel; imágenes subconscientes que inundan y bombardean su mente, y que le acompañan día tras día desde hace ya más de cinco años: desde aquella desafortunada noche en que su vehículo se salió de la carretera y lo condenó a su actual onírica realidad.
... Ahora, irónicamente, Gustavo, en su actual aparentemente trágica situación, puede tenerlo todo solo con su pensamiento: su cerebro, aunque exteriormente inmóvil, cotidianamente le telé-transporta a lugares inimaginables, donde nunca se priva de nada, y puede poseer todo cuanto se le antoja a su inagotable imaginación; no existen los problemas, ni el remordimiento, ni el dolor, ni la soledad, ni ningún tipo de malestar...
... Y mientras la enfermera que acaba de comenzar su turno, le reemplaza la bolsa del suero salino que alimenta su cuerpo mórbido e inmóvil, manteniéndolo con vida, desde que hará unos cinco años y medio entrara en estado de coma, Gustavo, sobrevuela el océano, siguiendo posiblemente algún grupo alegre de cetáceos, que juguetean amistosamente, y que jamás han conocido ni conocerán a ningún depredador, por qué en el universo en el que habitan realmente, por existir, físicamente, no existe ni tan siquiera el mar...
... Y al anochecer, mientras para el resto del mundo avanza inexorablemente la rutinaria oscuridad, para Gustavo, el radiante sol incansable de su mente, continúa iluminando su fantástico universo de ensueño, del que irremediablemente jamás regresará...
Fin
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