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1 Charles Ames Washburn fue ministro residente de los Estados Unidos en Paraguay entre 1862 y 1868, estando, pues, presente en el país durante los primeros años de la Guerra de la Triple Alianza. El concepto de “diplomacia difícil,” a que refiere el título de esta ponencia, proviene del título inglés de una historia de Paraguay que Washburn escribiera a pocos años de su retorno a Estados Unidos, History of Paraguay with Notes of Personal Observations and Reminiscences of Diplomacy under Difficulties, dos volúmenes publicados en Boston en 1871. (1) Una traducción más cercana al original de diplomacy under difficulties hubiese sido “diplomacia en [o bajo] condiciones difíciles,” o “bajo dificultades,” pero me ha parecido más sencillo decir “diplomacia difícil.” El concepto también, claro está, refiere a las dificultades que Washburn encontró para llevar adelante su misión; dificultades en parte creadas por las condiciones de guerra y en parte por el propio Washburn, como se verá más adelante.
2 En esta exposición habré de referirme primero a las relaciones
diplomáticas entre Estados Unidos y Paraguay previas a la designación de
Washburn como ministro; seguidamente, a los antecedentes personales y políticos
de este diplomático a quien el gobierno de Abraham Lincoln eligió para representarle
en Asunción en los tempranos 1860s; y finalmente trataré con mayor detalle los
eventos que caracterizaron la gestión diplomática de Washburn en Paraguay. Cabe
señalar que esta ponencia no pretende introducir al público a otra
documentación original que aquella que mi colega Thomas L. Whigham y yo hemos
compilado en el libro La diplomacia estadounidense durante la Guerra de
la Triple Alianza: Escritos escogidos de Charles Ames Washburn sobre el
Paraguay, recientemente publicado en Asunción, el cual incluye fragmentos
esenciales de las “reminiscencias” de Washburn sobre aquella “diplomacia
difícil” así como otras fuentes imprescindibles para comprender la diplomacia
estadounidense durante la Guerra de la Triple Alianza.(2) La narrativa de los acontecimientos,
asimismo, se limita a resumir las interpretaciones y conclusiones que mi colega
y yo exponemos en nuestros respectivos estudios contenidos en ese libro.
3 El interés oficial de Estados Unidos en Paraguay puede datarse desde
1845, cuando la administración James K. Polk, a través del secretario de estado
James Buchanan, designó a Edward A. Hopkins como agente especial ante el
gobierno de Asunción. La misión asignada a Hopkins consistía en determinar si
Paraguay, entonces considerado parte de su territorio por la Confederación
Argentina era, como reclamaba el gobierno paraguayo, viable como nación
independiente y merecía reconocimiento como tal por los Estados Unidos. Muy
joven e inexperto, Hopkins excedió sus instrucciones proponiendo en Buenos
Aires un plan propio para pacificar la entera región del Plata, mientras
solicitaba del presidente paraguayo, Carlos Antonio López, la concesión del
monopolio de la navegación a vapor en los ríos paraguayos para un grupo de
inversores estadounidenses de los que él mismo formaba parte. Relevado de su
cargo, Hopkins sin embargo regresaría a Asunción como cónsul de Estados Unidos
en 1853. En 1852, tras la caída del régimen de Juan Manuel de Rosas en la
Confederación Argentina, Estados Unidos había reconocido al Paraguay, y en 1853
firmado con este país un tratado de amistad, comercio y navegación. En
Paraguay, Hopkins dedicó sus esfuerzos más a los negocios que a la diplomacia
en sentido estricto, formando con capitales de Rhode Island la United
States and Paraguay Navigation Company, la misma propuesta que años atrás
hiciera al Presidente López. Si bien estos negocios tuvieron un comienzo
promisorio, Hopkins pronto comenzó a criticar el tratado de comercio con
Estados Unidos, según él, por dar insuficiente protección a las inversiones
extranjeras, y además se enemistó con el presidente paraguayo. Como respuesta,
el gobierno de Paraguay dificultó al extremo los negocios de Hopkins y éste
debió renunciar su cargo consular en 1854.(3)
4 Fuera de los asuntos de Hopkins, el otro evento que dio particulares
características a las relaciones paraguayo-estadounidenses antes de la llegada
de Washburn a Asunción, fue el llamado “incidente del Water Witch.”
En 1853, el Departamento de Marina de los Estados Unidos envió al Río de la
Plata un buque de la armada, el Water Witch, a mando del teniente
Thomas Jefferson Page, con el propósito de promover el comercio y la navegación
entre ambos países. En 1854, el Water Witchrecogió a Hopkins en
Asunción, no sin que algunas discordancias ocurrieran entre el comandante Page
y el gobierno de Carlos Antonio López. Estas discrepancias tuvieron que ver en
parte con la negativa del gobierno a permitir que Hopkins abandonara el país en
posesión de los títulos y papeles relativos a sus negocios en Paraguay, y en
parte a que el gobierno paraguayo se oponía a que el Water Witchnavegara
el Río Paraguay arriba en aguas brasileñas, temiendo que ello estableciera un precedente
para la libre navegación brasileña por este río. Tras la partida del vapor
estadounidense, Paraguay cerró la navegación de los ríos a todo buque de guerra
extranjero. A principios de 1855, el Water Witch, explorando aguas
argentinas, vino a encallar en un banco de arena y para desprenderse del mismo
debió adentrarse en aguas paraguayas. Ignorando el bando paraguayo de clausura
de los ríos, el Water Witch continuó su ruta y fue cañoneado
desde el fuerte de Itapirú, resultando severamente dañado en el combate.
5 Tras un período de indecisión respecto a qué actitud tomar hacia Paraguay
en vista del incidente, en 1858 el Congreso de los Estados Unidos autorizó al
ahora presidente James Buchanan a usar medios diplomáticos o militares para
resolver las controversias con Paraguay; el honor de la marina estadounidense y
los repetidos reclamos de indemnización de Hopkins y la Navigation
Company de Rhode Island por a sus pérdidas en Paraguay parecen no
haber sido ajenas a esta decisión. Estados Unidos envió al Paraguay la
expedición naval armada más grande hasta entonces salida de ese país. Los
objetivos eran que el gobierno paraguayo indemnizara a la familia del timonel
de Water Witch, muerto en el combate y se explicara y disculpara
por el tratamiento que diera al comandante Page y al comisionado especial
Richard Fitzpatrick, enviado inmediatamente tras el incidente con el buque de
guerra, pero a quien el gobierno de Asunción no reconociera suficiente
capacidad diplomática. Asimismo, Paraguay debía firmar un nuevo tratado de
comercio y navegación e indemnizar a la United States and Paraguay
Navigation Company o, al menos, admitir su deuda con la compañía, cuyo
monto y pago pudiera luego arbitrarse. La mediación del entonces presidente de
la Confederación Argentina, Justo José de Urquiza, contribuyó a que el
plenipotenciario estadounidense venido con la expedición, James Butler Bowling,
y el presidente López, alcanzaran un acuerdo pacífico. En 1859, Paraguay y
Estados Unidos firmaron un nuevo tratado de comercio y navegación que fue
ratificado por ambas partes al año siguiente; Paraguay deploró el tratamiento
recibido por Page y Fitzpatrick y otorgó una generosa compensación a la familia
del timonel muerto del Water Witch. Con respecto a los reclamos de
Hopkins y la Navigation Company de Rhode Island, el gobierno
paraguayo optó por el camino del arbitraje.
6 La comisión de arbitraje no encontró prueba suficiente que respaldara los
reclamos de Hopkins y la United States and Paraguay Navigation Company y
declaró que Paraguay no debía a ésta indemnización alguna. El Presidente
Buchanan, en cambio, consideró que la comisión se había excedido en sus
funciones al declarar la inexistencia de la deuda. De igual opinión fue su
sucesor, Abraham Lincoln, quien decidió enviar al Paraguay un comisionado con
el cometido específico de reabrir negociaciones respecto a los reclamos de
Hopkins y el grupo de inversores de Rhode Island. Aquí es donde entra en escena
Charles Ames Washburn, designado para desempeñar esa tarea en 1861. Cabe
adelantar que nada consiguió Washburn en materia de indemnizaciones, pues el
gobierno paraguayo consideraba aquél un asunto cerrado; pero la permanencia de
Washburn en Asunción y el empeño con que desde allí envió a Washington varios
reportes sobre el país y la región Platense le valieron su ascenso en 1862 a
ministro residente de los Estados Unidos en Paraguay.
7 Charles Ames Washburn provenía de una familia de destacados políticos,
diplomáticos, y militares de Maine, Nueva Inglaterra, algunos de los cuales se
volverían figuras de referencia del Partido Republicano. En 1841, a los
diecinueve años de edad, intentó iniciar una carrera militar en la academia de
West Point, pero fue rechazado por problemas de salud. En 1848 se graduó en
Bowdoin College, en aquel entonces la principal institución educativa privada
de Maine, donde enseñaría luego por un corto período. Tras buscar
infructuosamente trabajo en Washington, ya fuera como educador o en algún
organismo público, consiguió que su hermano Elihu, congresista por Illinois, le
asegurara un puesto en la Oficina Nacional de Tierras encargada de supervisar
la demarcación de propiedades en los nuevos territorios del oeste. A los pocos
meses viajó a estudiar derecho a Wisconsin, obteniendo licencia de abogado con
el apoyo de su hermano Cadwallader, quien llegaría a ser gobernador de ese
estado.
8 Individuo inquieto, Charles Washburn embarcó en 1849 hacia California,
vía Cabo de Hornos, para sumarse a la célebre búsqueda o “fiebre” del oro de
aquel tiempo. En 1850 se estableció en San Francisco donde, en una tarea más
afín con su educación, fue columnista en varios periódicos y coeditor del San
Francisco Daily Times en 1858. Entre sus editoriales de la época
destaca una en que criticó duramente al presidente demócrata Buchanan por
enviar la mencionada expedición naval contra Paraguay, la cual calificó de
empresa onerosa, así como otras en que apoyó la idea de una nueva guerra contra
México para anexar más territorios y reclamó la abolición de la esclavitud en
los Estados Unidos aun al costo de una guerra civil. Su labor periodística le
ayudó a lanzarse a la política como uno de los fundadores del Partido
Republicano de California, pero no alcanzó los votos necesarios para entrar
como representante al Congreso de Washington, donde ya figuraban sus
prestigiosos hermanos Israel, Elihu, y Cadwallader.(4)
9 En 1860 desempañó un importante papel en la promoción de la candidatura
presidencial de Abraham Lincoln dentro del Partido Republicano de California
para las elecciones nacionales de noviembre y luego se estableció en
Washington, al igual que otros activistas pro Lincoln, a esperar una recompensa
por sus esfuerzos. Lincoln asumió en marzo de 1861, pero no fue sino hasta
junio, y en una medida menor a la que sin duda esperaba, que Charles Washburn
recibió su premio. Era la comisión como representante de los Estados Unidos en
Paraguay para reabrir negociaciones sobre los asuntos de Hopkins y los inversores
de Rhode Island.
10 Viajando vía Inglaterra, Washburn arribó a Asunción en noviembre de
1861. Desde un comienzo, el diplomático demostró poseer un temperamento poco
diplomático, y sobre todo arrogante, que produjo algún rozamiento con
funcionarios estatales. No le gustaba el país, como muestra su correspondencia,
y al poco tiempo pidió a su hermano Elihu que le tramitara un ascenso. Esperaba
que le trasladaran como ministro residente a Buenos Aires. En 1862 fue
ascendido a ministro residente en Asunción. En calidad de tal intentó
infructuosamente reabrir los asuntos Hopkins y Rhode Island con el presidente
Carlos Antonio López y en su frustración llegó a recomendar a Washington que
enviara otra flota de guerra para obligar a Paraguay a indemnizar a los reclamantes.
En enero de 1865, cuando las primeras acciones bélicas que desembocarían en la
Guerra de la Triple Alianza habían ya ocurrido, Washburn viajó a Estados Unidos
para contraer matrimonio con Sallie Cleaveland, quien sería su compañera por el
resto de su vida. Cuando, a fines de año, intentó regresar a Paraguay con su
esposa, Washburn encontró que los aliados habían establecido un bloqueo total
del acceso fluvial a Paraguay. Washburn y su esposa debieron pasar varios meses
de espera en Corrientes, pese a las iracundas y no menos altaneras protestas y
demandas de paso del ministro estadounidense a los comandantes aliados.
Finalmente, a su pedido, el secretario de estado William Seward ordenó a la
flota estadounidense del Atlántico Sur forzar el bloqueo y desembarcar a
Washburn en Asunción.
11 El entonces presidente paraguayo, mariscal Francisco Solano López,
parece haber interpretado este evento como una señal de apoyo de los Estados
Unidos a su causa y, de hecho, Washburn se ofreció como mediador entre Paraguay
y los aliados, pero los gobiernos a de la Alianza desestimaron las condiciones
de compromiso sugeridas por él. Malograda esta iniciativa, Washburn proclamó la
neutralidad de su país en el conflicto para dedicarse casi en exclusividad a la
limitada vida social que a él y su esposa permitía el pequeño número de
diplomáticos y otros extranjeros residentes en Asunción.
12 A mediados de 1868 los aliados forzaron el paso de Humaitá, quedando así
expedito para ellos el camino de Asunción. El mariscal López ordenó entonces a
todos los civiles afincados en la capital, incluyendo a los miembros de las
legaciones diplomáticas, abandonar la ciudad y reinstalarse en Luque, en el
interior del país. Todos los diplomáticos obedecieron, con excepción de
Washburn, quien había escrito al secretario de estado Seward que no dejaría su
puesto debido a órdenes otras que las de su propio gobierno. En la misma nota
informaba que su legación daría protección a toda persona que de ella la
solicitara, con la sola excepción de criminales notorios.(5)
13 En medio del clima de tensión y paranoia reinante tras el desastre de
Humaitá, varios extranjeros fueron acusados de planear el asesinato del
mariscal López. Estos eran el ex cónsul portugués en Paraguay, José Maria Leyte
Pereyra, los orientales Antonio de las Carreras y Francisco Rodríguez Larreta,
el estadounidense Porter Cornelius Bliss, y el británico George Frederick
Masterman. Ante la inminencia del arresto, los cinco solicitaron y obtuvieron
del ministro Washburn asilo en la legación de Estados Unidos. Emisarios de los
tribunales paraguayos informaron al ministro que el año anterior estos cinco
extranjeros, en connivencia con los hermanos del mariscal, Benigno y Venancio
López, y el ex canciller José Berges, habían facilitado al Brasil un plan de
operaciones que permitía evitar las fortificaciones de Humaitá, que planeaban
asesinar al mariscal López cuando las tropas brasileñas entraran en Asunción, y
que habían solicitado asilo al saber de la captura y ejecución de Berges y los
hermanos de López, considerados jefes de la conspiración. También fue advertido
el ministro estadounidense de que la justicia entendía que su permanencia en
Asunción tenía el propósito de facilitar la huida de los conspiradores cuando
la flota aliada alcanzara la ciudad.(6)
14 Desde fines de junio de 1868, el nuevo canciller paraguayo, Gumersindo
Benítez, demandó repetidamente la entrega de los asilados a la policía. No
menos repetida y consistentemente Washburn se negó a hacerlo, invocando el
derecho de asilo, el cual Benítez consideraba inaplicable en aquellas
circunstancias. Finalmente, Leyte Pereyra, De las Carreras, y Rodríguez Larreta
decidieron entregarse, permaneciendo Bliss y Masterman en la legación. En
julio, Benítez exigió a Washburn la entrega de un paquete de documentos,
supuestamente probatorios de la conspiración, que el ex canciller Berges había
confesado haber entregado al ministro. Cuando Washburn negó saber de esos
documentos, Benítez se presentó en la legación para informarle que en base a
las confesiones de Berges, Leyte Pereyra, De las Carreras y otros se había
establecido que el propio Washburn había servido de intermediario entre los
conspiradores y el Brasil, intermediación por la cual habría recibido
importantes remuneraciones de Benigno López y el estado mayor brasileño.
También se le acusaba de privar al Paraguay de recursos para su defensa por
haber aceptado que ciudadanos paraguayos y extranjeros depositaran dinero y
joyas de considerable cuantía en la legación estadounidense, fuera del alcance
del gobierno.
15 Para ese momento, Washburn ya había solicitado a Washington su relevo
como ministro en Paraguay. A principios de septiembre, el gobierno paraguayo le
entregó sus pasaportes. No pudo, en cambio, obtener salvoconducto para Bliss y
Masterman, quienes fueron aprehendidos por la policía al abandonar la legación
en su compañía para abordar la cañonera Wasp, la cual, a solicitud
del ministro estadounidense en Rio de Janeiro, había franqueado el bloqueo
aliado para recoger a Washburn y su familia. Sometidos a interrogatorio
mientras Washburn navegaba hacia Buenos Aires, Bliss y Masterman declararon que
Washburn había participado desde 1867 en la conspiración contra López. Según la
confesión de Bliss, Washburn había entrado en el complot porque estaba convencido
de que Paraguay no podía ganar la guerra y porque esperaba obtener cuantiosas
remuneraciones por intermediar entre los conspiradores y las fuerzas aliadas.
Según Bliss, Washburn había demorado deliberadamente su retorno a Asunción,
permaneciendo en Rio de Janeiro y Corrientes luego de su viaje de 1865 a
Estados Unidos porque el gobierno de Brasil le pagaba para que se demorase y
por tanto privase a Paraguay del apoyo estadounidense. Estas declaraciones
coincidían con las confesiones de Benigno López y Antonio de las Carreras.
Benigno López había confesado haber pago 2.000 onzas de oro a Washburn por su
cooperación y la promesa de reconocer al nuevo gobierno que surgiera de la
caída del mariscal. La confesión de Masterman, finalmente, sindicaba a Washburn
como el cerebro mismo de la conspiración.
16 Arribado a Buenos Aires, Washburn dirigió una iracunda carta al mariscal
López, la cual también dio a publicidad en la prensa porteña, en la que negaba
la conspiración y todas las acusaciones en su contra y enfatizaba que era de
conocimiento público que los tribunales paraguayos utilizaban la tortura para
arrancar confesiones a los reos y que por lo tanto esas confesiones carecían de
toda validez. Según Washburn, era bien sabido que a los presos en Paraguay se les
cargaba con pesados grillos de hasta dos, tres, y cuatro barras, y que se les
azotaba hasta que pronunciaban la confesión buscada o hasta que perecían a
causa del castigo.
17 De regreso en Estados Unidos, Washburn solicitó que el Congreso
investigara su gestión diplomática en Paraguay con el fin de desvincular su
nombre de las acusaciones que le hiciera el gobierno de López. De marzo a
diciembre de 1869, el Comité de Asuntos Extranjeros de la Cámara de
Representantes centró sus trabajos en un memorial redactado por Bliss y
Masterman después de que ambos fuesen entregados a la marina estadounidense
tras varios meses de cautiverio en Asunción. En su memorial, Bliss y Masterman
desmentían sus anteriores declaraciones ante los tribunales paraguayos y
afirmaban tanto su propia inocencia como la del ex ministro Washburn. Los
pronunciamientos del comité, compuesto por tres representantes republicanos y
uno demócrata, finalmente exoneraron implícitamente a Washburn de las
acusaciones que pesaban sobre él. Aunque la exoneración congresual en los
Estados Unidos no implicaba una refutación de cargos levantados en Paraguay, lo
equívoco de estos últimos hace pensar que la participación de Washburn en
aquella conspiración era una falsedad y que él era inocente, tal como una y
otra vez lo proclamara. Por lo demás, el uso de la tortura ciertamente
invalidaba, como el mismo Washburn lo dijo, los testimonios o confesiones que
sustentaban esos cargos; y asimismo la sospechosa uniformidad de esos
testimonios, tanto en detalles como en redacción, parece indicar que fueron los
jueces y no los hechos quienes dieron sustancia y coherencia a la conspiración.
18 Washburn continuó su vida en Estados Unidos como escritor y periodista,
publicando la ya mencionada historia del Paraguay en 1871 así como artículos en
varios periódicos californianos y en 1885 Evolución política, un
ensayo de economía política. También fue uno de los directores y accionistas de
la Florida Ship Canal Company, empresa que se proponía construir un
canal a través de la península de Florida; principal inversor en esa empresa lo
era también el general Martin T. McMahon, quien sucediera a Washburn como
ministro en Paraguay. Charles Ames Washburn falleció en New Jersey en 1889.
19 El general McMahon fue enviado por el secretario Seward como ministro a
Paraguay en agosto de 1868, principalmente para obtener la excarcelación de
Bliss y Masterman. Contrariamente a Washburn, McMahon mantuvo una buena
relación con el mariscal López durante los siete meses que permaneció en
Paraguay y obtuvo la liberación de ambos prisioneros. Bliss y Masterman fueron
entregados a la marina de Estados Unidos, representada por el contralmirante
Charles H. Davis y la cañonera Wasp. McMahon fue el último ministro
estadounidense en Paraguay mientras duró la Guerra de la Triple Alianza. No
sería sino hasta 1888 que Estados Unidos designara cónsul en Asunción,
estableciendo una forma de representación, aunque manteniendo ese consulado
bajo la jurisdicción de los ministros residentes en Montevideo, tal como habían
quedado los asuntos de Estados Unidos en Paraguay en general después de la
partida de McMahon. Washington esperaría hasta 1914 para acreditar un nuevo
ministro residente en Asunción.(7)
20 Para concluir, conviene reiterar que la diplomacia de Estados Unidos
durante la Guerra de la Triple Alianza, aquella “diplomacia difícil” de que
hablaba el ministro Washburn, no fue exclusivamente dificultada por las
condiciones de guerra, por ejemplo por el bloqueo aliado que demoró tanto el
regreso de Washburn a Paraguay como su partida final y sus comunicaciones con
Washington, esenciales para el desempeño de su misión; o, por ejemplo, las
órdenes del mariscal López a los diplomáticos extranjeros de abandonar
Asunción. Las dificultades de aquella diplomacia ya habían sido establecidas
por los reclamos Hopkins y la Navigation Company de Rhode
Island, por el difícilmente olvidable incidente del Water Witch, y
por la expedición naval estadounidense a Paraguay, para el momento en que
Washburn por primera vez desembarcó en Asunción. El propio enfrentamiento de
Washburn con el gobierno de López sobre las cuestiones de su permanencia en la
capital, el asilo de los extranjeros, y la protección de bienes de ciudadanos
paraguayos, agravó relaciones que sin ser adversas tampoco eran cordiales. Las
acusaciones de la justicia paraguaya contra Washburn, como es evidente, sólo
vinieron a empeorar los que en Washington ya se denominaban exóticos “problemas
paraguayos.” En el fondo, lo que revelan las relaciones
paraguayo-estadounidenses durante la guerra, antes de ella, y aun después por
largo tiempo, es una mutua incomprensión intrínsecamente cultural donde cada
parte esperaba de la otra modos de proceder y hasta de pensar similares a los
propios. En el siglo XIX los Estados Unidos y el Paraguay estaban demasiado
lejos, geográfica, culturalmente, y aun en materia de intereses comerciales,
como para que esa mutua incomprensión pudiera franquearse.
Notas
1 Charles Ames
Washburn, History of Paraguay with Notes of Personal Observations and
Reminiscences of Diplomacy under Difficulties (Boston: Lee and
Shepard, 1871). En el primer tomo, Washburn examina la historia del
Paraguay hasta la independencia en base a un manuscrito que le proporcionara
Porter Cornelius Bliss. El segundo tomo consiste en una reivindicación que
Washburn hace de su servicio en Paraguay.
2 Thomas L. Whigham y Juan
Manuel Casal, eds., La diplomacia estadounidense durante la Guerra de
la Triple Alianza: Escritos escogidos de Charles Ames Washburn sobre el
Paraguay (Asunción: Servilibro, 2008).
3 Frank O. Mora y
Jerry W. Cooney, Paraguay and the United States: Distant Allies(Athens,
GA y London: University of Georgia Press, 2007), pp. 5-13. La subsiguiente información sobre el incidente del Water Witch y
el envío de una flota estadounidense de guerra a Paraguay ha sido asimismo
tomada de este detallado estudio, pp. 14-21.
4 Para mayor información
biográfica sobre Washburn, véase el “Estudio preliminar” de Thomas L. Whigham
en Whigham y Casal, eds., La diplomacia estadounidense, pp. 9-27,
en el cual se basa el siguiente relato de su trayectoria hasta 1868.
5 Nota de Washburn al
secretario de estado Seward, Asunción, 14 oct. 1867, en Mora y Cooney, p. 27.
6 Sobre los acontecimientos
en que Washburn se vio envuelto desde 1868 hasta su salida de Paraguay y la
posterior investigación que el Congreso de Estados Unidos hizo de su actuación
diplomática, véase Juan Manuel Casal, “Conclusión,” en Whigham y Casal,
eds., La diplomacia estadounidense, pp. 399-405.
7 Véase Mora y Cooney, pp.
30-51.
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